Aunque ganó el Giro de Italia en 2014 y la Vuelta a España en 2016, Nairo Quintana no considera que esos títulos hayan sido su victoria más significativa. El ciclista colombiano más emblemático de su generación recuerda con más emoción el 20 de julio de 2013, cuando conquistó la etapa 20 del Tour de Francia, la jornada de montaña entre Annecy y Le Semnoz. Ese día no solo se impuso con fuerza ante figuras como Chris Froome, sino que selló su primer podio en la carrera más prestigiosa del ciclismo mundial, algo que marcaría un antes y un después en su carrera.
“Fue el momento en el que vi que tenía capacidades, que todo iba a cambiar para mí”, dijo Nairo. Aquella victoria rompió una sequía de seis años sin triunfos de etapa para Colombia en el Tour. Para muchos, fue la confirmación de que un ciclista latinoamericano podía volver a pelear en lo más alto del pelotón internacional. Nairo volvió a ganar etapas en 2018 y 2019, pero ninguna tuvo el peso emocional de aquella primera consagración.
Aunque nunca pudo ganar el Tour, y terminó como subcampeón en 2013 y 2015, el corredor de Cómbita asegura no tener remordimientos. “Di el máximo. Si yo lo hice, no hay resentimiento”. Y aunque la victoria definitiva se le escapó por el dominio del poderoso equipo de Chris Froome, se alegra de que Colombia haya alcanzado el sueño a través de Egan Bernal en 2019. El legado de Nairo va más allá de los títulos: cambió la historia del ciclismo colombiano.








