Victoria Kjos tenía lo que muchos considerarían una vida ideal. A sus 71 años, vivía en un vecindario cómodo de Phoenix, conducía un auto deportivo descapotable y disfrutaba con frecuencia del teatro, la ópera y eventos culturales. Como ex tesorera, instructora de yoga y agente inmobiliaria, había construido una rutina segura y rodeada de afectos. Sin embargo, algo dentro de ella comenzó a cambiar.
Con el paso del tiempo, Victoria sintió que el estilo de vida estadounidense se tornaba demasiado materialista y egocéntrico. “Me pregunté si realmente quería pasar el resto de mis días en una cultura tan centrada en el dinero”, confesó. Esa inquietud existencial la llevó a dar un giro radical: vendió su casa, su auto y casi todas sus pertenencias. Con el dinero reunido, en 2012 emprendió un viaje sin billete de regreso.
Su primer destino fue la India, donde recorrió 13 estados en seis meses. La experiencia transformó su forma de ver el mundo y, según cuenta, la ayudó a convertirse en una persona más paciente, menos crítica y más compasiva. Más adelante viajó por Tailandia y Nepal, fortaleciendo su conexión con un estilo de vida espiritual y más sencillo.
En 2019, alentada por otros viajeros, llegó a Bali por primera vez. Desde el primer momento, sintió que ese era su lugar. Aunque regresó brevemente a Estados Unidos y luego pasó un tiempo en Mazatlán, México, en 2022 decidió hacer de Bali su nuevo hogar definitivo. Utilizó el visado Kitas para jubilados y se instaló en Sanur, una tranquila zona costera rodeada de naturaleza.
Hoy, Victoria vive con lo justo, enfocada en su bienestar espiritual y disfrutando del ritmo pausado de la vida balinesa. Su historia es una poderosa muestra de que nunca es tarde para reinventarse y buscar un propósito más allá del confort material. A veces, lo que muchos llaman dejar todo atrás, es simplemente encontrar el camino hacia uno mismo.








