La emergencia causada por el torrencial aguacero del pasado domingo en Santa Marta continúa dejando un panorama desolador. De acuerdo con estimaciones preliminares, al menos 5.000 personas resultaron damnificadas tras las intensas lluvias que colapsaron el sistema de drenaje urbano y provocaron el desbordamiento de varias quebradas en más de 60 barrios del suroriente y occidente de la ciudad.
El fenómeno climático, que se extendió por más de cuatro horas y descargó más de 155 milímetros de agua, superó con creces la capacidad de respuesta inmediata. Sectores como Bastidas, Altos de Bahía Concha, San Jorge, Nacho Vives y María Cristina fueron algunos de los más golpeados por la emergencia. «Todo se llenó de agua en segundos. No tuvimos tiempo de salvar nada», relató una mujer desde el barrio Bastidas, aún con los ojos enrojecidos por el llanto y la impotencia.
La Oficina de Gestión del Riesgo del Distrito estima que al menos 1.500 familias están siendo registradas en un censo para determinar el número total de damnificados. Muchas de estas familias lo perdieron todo: camas, ropa, alimentos, útiles escolares, colchones, electrodomésticos y demás enseres necesarios para su vida diaria.
Como parte de la respuesta humanitaria, se habilitaron varios centros de acopio donde la ciudadanía puede hacer llegar sus donaciones. Los puntos están ubicados en la Estación San Pedro, la Estación Terpel de la calle 22 con carrera 18, la Estación Puma de Los Almendros, además de Casa Grande y Mundo Marino. Allí se reciben aportes entre las 9:00 a.m. y las 4:00 p.m., como agua potable, alimentos no perecederos, ropa en buen estado y colchones.
Mientras tanto, en los barrios afectados las familias luchan por recuperar lo poco que quedó. “Estamos durmiendo sobre colchones inflables. No tenemos luz, y los niños siguen sin poder regresar a clases”, contó una madre de familia del barrio Nacho Vives. En muchos sectores, los mismos residentes se han organizado para limpiar las calles, remover lodo y rescatar objetos que aún pueden usarse. «Aquí no ha pasado nadie del gobierno. Si no nos ayudamos entre nosotros, nos lleva la corriente», denunció un vecino del barrio María Cecilia.
Desde la administración distrital se hizo un llamado urgente a la solidaridad ciudadana, así como a mantener prácticas de prevención. “Evitar arrojar basura a los canales pluviales, reportar cualquier situación de riesgo y seguir las indicaciones de las autoridades son acciones clave para evitar nuevas tragedias”, señalaron voceros oficiales.








