En la Sierra Nevada de Santa Marta, un grupo de 100 productores de café está implementando prácticas agrícolas sostenibles que prometen revolucionar la producción local y cuidar los recursos naturales. La Agencia de Renovación del Territorio (ART), en alianza con la FAO y Red Ecolsierra, lidera este programa que cuenta con una inversión superior a los $2.300 millones para introducir tecnología innovadora y fortalecer la organización social de los caficultores.
Este programa integral busca reducir significativamente el consumo de agua en todas las etapas del cultivo, con especial atención al proceso de beneficio del café. La región, parte del municipio PDET de Ciénaga, Magdalena, ve en esta iniciativa una oportunidad para mejorar la calidad del café y promover un desarrollo ambientalmente responsable.
El caficultor Hipólito Becerra, con más de 40 años de experiencia en su finca San José, ubicada en la vereda Los Moros, destacó la importancia del acompañamiento técnico: “Nos alegra que el gobierno nacional y la ART se interesen en acompañarnos. Esto nos motiva a trabajar con más dedicación y conciencia ecológica, porque sabemos que proteger el medio ambiente es cuidar nuestra fuente de vida y sustento”.
Una de las herramientas clave del proyecto es la tecnología Ecomill, que ha transformado el proceso tradicional de lavado del café. Antes, para beneficiar un kilo de café se consumían hasta 40 litros de agua, generando contaminación que dañaba los cuerpos de agua locales. Gracias a Ecomill, el consumo se reduce a apenas 360 mililitros por kilo y se elimina casi por completo la contaminación por vertimientos, lo que representa un avance significativo hacia una producción más amigable con el entorno.
Belia Bustamante, coordinadora subregional de la ART en la Sierra Nevada y Serranía del Perijá, resaltó que el programa no solo aborda aspectos técnicos, sino que también impulsa la organización social mediante la cooperación y el asociativismo. Esto facilita la capacitación continua y el acceso a mercados con mayor valor agregado, incrementando los ingresos y mejorando la calidad de vida de las familias campesinas. “Consolidamos así un modelo productivo que respeta la biodiversidad y protege los recursos naturales, generando beneficios económicos y ambientales para las comunidades”, afirmó.
Nelson Mendoza, productor originario del Chocó y residente en la Sierra Nevada desde los años 90, destacó el compromiso del gobierno nacional con la región: “Estos proyectos traen nuevas oportunidades, tecnología y acompañamiento, elementos que antes no teníamos. Esto nos llena de esperanza y confianza, porque no solo mejoramos nuestra productividad, sino que también cuidamos el territorio que nos ha dado tanto”.
Este programa marca un paso decisivo hacia la sostenibilidad y el fortalecimiento económico de la caficultura en Ciénaga, consolidando un modelo que cuida el agua, el ecosistema y la vida de las comunidades rurales.








