Apple anunció un ambicioso plan de expansión en Estados Unidos con una inversión de 100.000 millones de dólares, un movimiento que refuerza su compromiso con la economía local y la creación de empleo en el país. El anuncio se realizó el 6 de agosto en la Casa Blanca, en Washington D. C., durante un acto que contó con la presencia del director ejecutivo de Apple, Tim Cook, y del entonces presidente Donald Trump.
Como símbolo del acuerdo y en un gesto de cortesía, Tim Cook entregó a Trump una estatua de cristal, elaborada completamente en Estados Unidos, montada sobre una base de oro de 24 quilates, una pieza que refleja tanto la sofisticación de la marca como la intención de reforzar la relación con la administración estadounidense. La inversión de Apple apunta a fortalecer la manufactura, investigación y desarrollo, así como infraestructura tecnológica, consolidando su presencia y liderazgo en el mercado estadounidense.








