El expresidente Álvaro Uribe Vélez vuelve a ser protagonista en la escena política tras recuperar su libertad, concedida por el Tribunal Superior de Bogotá luego de permanecer 19 días en prisión domiciliaria. La decisión judicial, que revocó la medida impuesta por la jueza Sandra Heredia, abre la puerta para que el líder del Centro Democrático retome un papel más activo con miras a las elecciones presidenciales de 2026.
La colectividad de oposición, que busca consolidar un candidato fuerte después del desgaste del gobierno de Gustavo Petro, ve en la libertad de Uribe una oportunidad estratégica. El exmandatario ya ha dejado entrever que quisiera ampliar la baraja de precandidatos dentro del partido, al tiempo que ha insistido en que antes de los nombres debe primar un acuerdo sobre propuestas concretas para el país.
La noticia no cayó bien en la Casa de Nariño. Durante un consejo de ministros, el presidente Petro cuestionó la decisión y la entrelazó con la coyuntura política. “La justicia se nos vuelve venganza”, señaló, al tiempo que criticó lo que considera un desequilibrio frente a otros casos judiciales.
En contraste, desde el uribismo celebraron la decisión. “Quieren silenciarlo y quebrarlo porque es el muro que se interpone entre la tiranía y nuestra libertad”, aseguró el precandidato Abelardo de la Espriella. El senador Carlos Meisel también destacó que Uribe podrá recorrer nuevamente el país y acompañar a las bases de su movimiento.
El propio expresidente expresó su gratitud y reiteró su compromiso político: “Cada minuto de mi libertad lo dedicaré a la libertad de Colombia”. Con esto dejó claro que su regreso a la vida pública no será pasivo, sino con la intención de respaldar a su partido en la construcción de una alternativa de gobierno.
No obstante, el panorama aún no está completamente definido. El Centro Democrático realizará en octubre —o incluso antes— la encuesta interna que definirá a su candidato presidencial. Mientras tanto, Uribe podrá recorrer municipios, acompañar a los precandidatos y sumar apoyos de cara a una contienda que, según se anticipa, estará marcada por fuertes tensiones políticas y judiciales.








