Un hecho de violencia sacudió a la ciudad de Cúcuta el pasado domingo 24 de agosto en horas de la noche, cuando fue asesinado el joven boxeador Juan Diego Celis Yánez, de 22 años, considerado una de las promesas deportivas de Colombia.
El ataque ocurrió hacia las 11:00 p.m. en el barrio Ospina Pérez, cuando Celis caminaba por la calle 16 con avenida 5, a escasos metros de su vivienda. Según la información preliminar, dos hombres a bordo de una motocicleta lo interceptaron, y el parrillero abrió fuego sin mediar palabra.
En un intento por salvar su vida, el joven corrió en busca de refugio, pero fue alcanzado por varios impactos de bala. El reporte forense indica que recibió tres disparos en el abdomen y finalmente fue rematado con un tiro en el rostro. Los atacantes huyeron de inmediato, mientras vecinos salieron a auxiliarlo, encontrándolo ya sin signos vitales.
La Policía Metropolitana de Cúcuta avanza en las investigaciones y maneja varias hipótesis. Una de ellas estaría relacionada con las denominadas “fronteras invisibles” que imponen bandas criminales en sectores de la ciudad, donde el consumo de estupefacientes en lugares no autorizados podría desencadenar represalias. Otra línea apunta a un posible ajuste de cuentas, teniendo en cuenta que el celular de la víctima fue hurtado, lo que abre la posibilidad de que hubiese sido citado con engaños antes del ataque.
Más allá de las circunstancias, la noticia ha generado conmoción en el ámbito deportivo, pues Celis era un joven apasionado del boxeo, disciplina a la que dedicaba buena parte de su tiempo y en la que había demostrado talento y disciplina. En sus redes sociales compartía rutinas de entrenamiento y mensajes motivacionales. En una de sus últimas publicaciones, realizada en febrero de este año, escribió:
“No soy perfecto, pero cada día me esfuerzo por ser mejor”.
Ese mensaje hoy resuena entre familiares, amigos, entrenadores y seguidores que lo recuerdan no solo como un deportista disciplinado, sino como un joven con sueños de abrirse camino en el boxeo profesional.
Las autoridades continúan las indagaciones para esclarecer los móviles del crimen y dar con los responsables, mientras la comunidad deportiva de Cúcuta y del país lamenta la pérdida de un talento emergente que veía en el deporte una oportunidad de vida.








