Cinco personas privadas de la libertad del Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Alta y Mediana Seguridad de Valledupar, conocido como ‘La Tramacúa’, participaron el pasado 22 de agosto en una jornada de limpieza, recuperación de espacios y sensibilización en la Institución Educativa Milciades Cantillo Costa.
La actividad, organizada por el Inpec como parte de una estrategia nacional de resocialización, incluyó la intervención de áreas verdes, la restauración de murales y charlas dirigidas a los estudiantes sobre las consecuencias de los actos delictivos. El programa, denominado ‘Delinquir no paga’, busca no solo fortalecer los procesos de transformación personal de los internos, sino también generar un impacto positivo en la comunidad.
El director de La Tramacúa, Carlos Yesid Molina, destacó que estas jornadas representan un paso importante hacia la reintegración social de los reclusos. “Estamos trayendo un mensaje de reflexión a los jóvenes y al mismo tiempo demostramos que es posible transformar la vida de quienes hoy están privados de la libertad. Con este trabajo los internos aportan a la comunidad y, a la vez, refuerzan su proceso de cambio”, aseguró.
Uno de los participantes, Jesús María Castilla, compartió su experiencia y resaltó lo valioso que resulta para ellos poder aportar. “Doy gracias a Dios por la oportunidad que tengo para salir a ayudar en las comunidades. Estos espacios nos motivan a ser mejores personas”, expresó.
La comunidad educativa recibió con entusiasmo la jornada. Néstor Plata, docente del colegio, subrayó la importancia de este tipo de iniciativas tanto para la institución como para los internos: “Es extraordinario porque todos merecemos una segunda oportunidad. Ellos necesitan ocuparse en algo y la escuela también se beneficia con la recuperación de sus espacios”.
Según la dirección de La Tramacúa, este año ya se han realizado tres actividades similares en instituciones y barrios de Valledupar, como el sector del barrio Don Alberto, y se proyectan al menos cuatro más antes de finalizar 2025.
Con estas acciones, el Inpec y la comunidad se articulan para demostrar que la resocialización es posible cuando se crean escenarios de encuentro, trabajo en equipo y confianza mutua, reforzando el compromiso de que las segundas oportunidades son una realidad alcanzable.








