En la noche del jueves 28 de agosto, un violento ataque sicarial alteró la tranquilidad en la Terminal de Transporte de Santa Marta, dejando como saldo la muerte de Duvalier Sanabria Trujillo, un hombre de 33 años que figuraba entre los más buscados del municipio de Piedecuesta, Santander.
De acuerdo con los primeros reportes, Sanabria había abordado un taxi en el sector de El Rodadero con destino a la terminal, desde donde pretendía viajar a Bucaramanga. Sin embargo, al descender del vehículo fue sorprendido por sicarios que lo atacaron a tiros frente a su madre y a su pareja sentimental, provocándole la muerte de manera inmediata.
Las autoridades confirmaron que Sanabria Trujillo tenía un extenso prontuario delictivo y era reconocido por su historial de violencia. En 2022, incluso, había sido capturado con circular azul de Interpol por su presunta participación en múltiples homicidios registrados en Piedecuesta. No obstante, recuperó la libertad tiempo después.
El 3 de julio de 2025, el hoy occiso ya había sobrevivido a un atentado armado en el barrio Junín de Piedecuesta, hecho que reforzaba las sospechas de que estaba en el centro de disputas criminales. Entre sus antecedentes se encontraban delitos como tráfico y porte de armas de fuego, hurto agravado, fuga de presos y, recientemente, un proceso judicial en curso por acceso carnal abusivo.
El crimen en la terminal de Santa Marta vuelve a poner en evidencia los alcances de la delincuencia organizada y la movilidad de sus actores por distintos puntos del país, aun cuando se trate de personas con antecedentes graves y alertas internacionales.








