El hallazgo del cuerpo de la menor abrió nuevas incógnitas sobre el manejo del caso y la actuación de las instituciones.
La investigación se adelanta bajo la hipótesis de desaparición forzada, mientras la familia pide justicia.
La actuación del colegio y las autoridades es objeto de controversia por presunta alteración de la escena.
La desaparición y posterior hallazgo sin vida de Valeria Afanador, una niña de 10 años en Cajicá, Cundinamarca, ha conmovido profundamente al país. Tras 18 días de intensa búsqueda, su cuerpo fue encontrado a orillas del río Frío, en cercanías del Colegio Gimnasio Campestre Los Laureles, lugar donde fue vista por última vez.
El caso, que se investiga como una posible desaparición forzada, mantiene en vilo a las autoridades y a la opinión pública, mientras la familia exige claridad y justicia.
Cronología de una desaparición
El 12 de agosto, cámaras de seguridad registraron a Valeria entrando y saliendo por un hueco en la reja trasera del colegio, un área cubierta por vegetación que conecta con el río y las canchas deportivas. A las 10:30 a. m. se observó su salida por ese punto, pero nunca regresó.
Ese mismo día, al notar su ausencia, el colegio activó un protocolo de búsqueda interna que resultó infructuoso. Luego se notificó a las autoridades y a los padres, Manuel Afanador y Luisa Cárdenas, quienes desde entonces se sumaron a las labores de búsqueda.
Durante más de dos semanas, la desaparición de Valeria movilizó a más de 200 personas entre bomberos, policías, Cruz Roja, brigadistas y voluntarios. Incluso la Interpol emitió una circular amarilla, alertando en terminales, puertos y aeropuertos para evitar una posible salida del país.
A pesar de los esfuerzos, los primeros días no dieron resultados. El 25 de agosto, al no encontrarse indicios y tras descartar un accidente, el caso fue declarado oficialmente como una presunta desaparición forzada.
Finalmente, el 29 de agosto, un campesino halló el cuerpo de la niña en el río Frío, en un área ya inspeccionada previamente. El gobernador Jorge Emilio Rey sugirió que el cadáver pudo haber sido colocado allí posteriormente, aumentando las dudas en torno a la investigación.
Controversias y críticas
La actuación del colegio y de las autoridades ha sido duramente cuestionada. El abogado de la familia, Julián Quintana, denunció que la escena fue alterada: tras la desaparición, el hueco en la reja fue rellenado con piedra y cemento, lo que, según él, afectó la preservación de pruebas clave.
Además, una declaración de la rectora generó polémica. En una reunión con padres de familia, sugirió que un extrabajador podría estar implicado en el caso, algo que no fue informado oportunamente a las autoridades. Aunque luego aclaró sus palabras, la situación aumentó el malestar y la desconfianza de la comunidad educativa.
Hipótesis y lo que viene
La Fiscalía y Medicina Legal trabajan en los informes forenses que podrían determinar cómo murió Valeria y si su cuerpo efectivamente fue trasladado después de la desaparición.
Un elemento que ha llamado la atención de los investigadores es un dibujo realizado por Valeria, en el que aparecen tres rostros, nubes y una canoa con una persona. Se busca establecer si tiene alguna relación con los hechos.
Mientras tanto, la familia permanece a la espera de respuestas y mantiene la exigencia de justicia. “No descansaremos hasta que se sepa la verdad”, ha reiterado el abogado Quintana, quien aseguró que solo dará declaraciones públicas cuando se conozcan todos los detalles del caso.








