Las fuertes lluvias registradas en el último mes en el Magdalena han agudizado una crisis que los campesinos conocen de memoria: el deterioro de las vías terciarias. Lo que para algunos es solo un problema de infraestructura, para los habitantes rurales significa aislamiento, pérdidas económicas, dificultades para acceder a la salud y obstáculos para que los niños lleguen a la escuela. Municipios como Chibolo, El Piñón, Zapayán, Palermo y Remolino son algunos de los más golpeados, con tramos convertidos en lodazales que evidencian el abandono de una red vial que representa cerca del 70 % de la infraestructura del departamento.
En Chibolo, la situación alcanzó niveles críticos. Un video difundido en redes muestra la vía hacia Piedras de Moler cubierta de barro y llena de huecos, completamente intransitable. En las imágenes, un campesino reprocha la falta de acción de las autoridades mientras relata cómo los transportadores y agricultores pierden sus cosechas al no poder movilizarlas. En otro registro, se observa el tramo entre La Estrella y Pueblo Nuevo convertido en un lodazal que obliga a los pobladores a cargar a pie sus productos agrícolas.
En El Piñón, campesinos denuncian pérdidas de yuca, plátano y maíz que no llegan a los mercados por la imposibilidad de sacar la producción. Los costos también se disparan para transportadores que deben reparar constantemente sus vehículos dañados por las condiciones extremas de las carreteras.
La crisis no se limita a la economía: en Zapayán, Palermo y Remolino, el aislamiento impide que estudiantes asistan regularmente a clases y que pacientes accedan a citas médicas. La población denuncia que, durante cada temporada invernal, deben esperar días para poder trasladarse a las cabeceras municipales, lo que agrava las condiciones de vulnerabilidad.
Dirigentes sociales y políticos se han pronunciado en redes sociales, exigiendo a la Gobernación del Magdalena, alcaldes municipales, la Secretaría de Infraestructura e Invías priorizar la atención de esta problemática. “El Magdalena necesita conectividad ya”, expresó uno de ellos, advirtiendo que la gente del campo “merece vías que unan y no que aíslen”.
Expertos en desarrollo regional señalan que el rezago del Magdalena frente a otros departamentos de la región Caribe está estrechamente vinculado a la ausencia de una política clara de inversión en vías terciarias. Sin planes sostenidos de mantenimiento, los arreglos de emergencia resultan insuficientes y el círculo de aislamiento, pobreza y estancamiento económico se perpetúa.
Mientras tanto, las comunidades campesinas insisten en que no basta con intervenciones temporales cada vez que las lluvias golpean. Reclaman una estrategia de prevención y programas permanentes de mantenimiento que garanticen transitabilidad todo el año. De no implementarse, advierten, la economía agrícola seguirá en riesgo y miles de familias permanecerán atrapadas en la vulnerabilidad cada vez que el invierno se intensifique.








