Las tradicionales chivas rumberas, que desde hace años forman parte de la oferta turística y recreativa de Santa Marta, vuelven a estar en el centro de la polémica. Aunque son populares entre visitantes y locales por su música, luces y ambiente festivo, su circulación a alto volumen ha generado constantes quejas de la ciudadanía, que denuncia la contaminación auditiva como un problema creciente.
Ante esta situación, el Concejo Distrital aprobó la proposición 299 con la que se fijó la citación al Departamento Administrativo de Sostenibilidad Ambiental (Dadsa) a un debate de control político. La sesión se llevará a cabo el próximo jueves 25 de septiembre, a partir de las 8:00 de la mañana, con el fin de que la directora de la entidad, Paola Gómez, responda a un cuestionario presentado por el concejal Howard Escárraga.
El cuestionario busca un balance de los programas pedagógicos implementados para garantizar el cumplimiento de la Ley 2450 de 2025, la cual fija un límite máximo de 65 decibeles durante el día y 55 en la noche. Además, se solicitará un informe detallado sobre las sanciones aplicadas y el seguimiento a las fuentes móviles de ruido en 2024 y lo corrido de 2025, así como el estado de los compromisos pactados con el gremio de chivas rumberas, especialmente en lo referente a la insonorización de los vehículos.
El debate también incluirá la revisión del plan de acción para el control de emisiones sonoras de las chivas, que operan como transporte turístico y recreativo en la capital del Magdalena. En ese sentido, el concejal Enrique González pidió esclarecer si durante este año se han impuesto comparendos a propietarios u operadores que incumplen la normativa ambiental.
De igual forma, fue citado el secretario de Movilidad Multimodal y Sostenible, Fidel Castro, quien deberá explicar ante la corporación cuáles son las rutas y horarios autorizados para estos vehículos. El propósito es garantizar un equilibrio entre la vida nocturna y el turismo que dinamizan las chivas rumberas, y el derecho de los ciudadanos a un ambiente sano, regulado por las normas de control de ruido vigentes.








