El Departamento Administrativo de Sostenibilidad Ambiental (Dadsa) puso en marcha un nuevo operativo contra las ‘chivas rumberas’ en Santa Marta, tras las constantes quejas ciudadanas por el exceso de ruido que generan durante sus recorridos. La jornada de control se llevó a cabo en la noche del pasado jueves y dejó como resultado la aplicación de medidas preventivas y correctivas, incluyendo la suspensión temporal de actividades a varios vehículos que incumplían con los requisitos legales.
De acuerdo con las mediciones realizadas, algunas de estas chivas alcanzaron niveles de 78 decibeles, superando ampliamente lo permitido por la Ley 2450 de 2025, que establece un máximo de 55 decibeles. “Algunas chivas rumberas están generando 78 decibeles, lo cual está incumpliendo la norma. No podemos seguir permitiendo que la contaminación auditiva afecte la tranquilidad de los barrios”, afirmó un delegado del Dadsa.
El operativo también contó con el apoyo de la Secretaría de Movilidad, cuyos agentes impusieron comparendos a conductores que presentaban irregularidades en la licencia de conducción. Uno de los casos detectados fue el de un chofer que operaba una chiva con licencia C1, válida únicamente para buses. “No podemos permitir que se preste este servicio con licencias que no corresponden al tipo de vehículo. Por eso impusimos la sanción correspondiente”, señaló un agente de movilidad.
Las autoridades advirtieron que los controles continuarán de manera sostenida en los próximos días, en el marco de los planes de acción diseñados para reducir el impacto sonoro en las rutas turísticas y residenciales donde operan estos vehículos.
Cabe recordar que este tema fue debatido recientemente en el Concejo Distrital, donde varios concejales manifestaron su preocupación por los altos niveles de ruido de las chivas rumberas y solicitaron reforzar las acciones de vigilancia. Con estas medidas, se busca equilibrar la oferta turística con el respeto a las normas ambientales y de convivencia ciudadana.








