Un caso que generó indignación en Medellín tuvo como protagonista a un hombre que decidió hacerse pasar por miembro de la Policía Nacional para robar un vehículo de alta gama en plena vía pública. La Fiscalía General de la Nación confirmó que el capturado fue identificado como Carlos Julián Pinzón Hernández, de 37 años, quien fue enviado a prisión por orden de un juez de control de garantías.
El hombre vestía prendas oficiales de uso privativo de la fuerza pública, entre ellas chaqueta reflectiva, pantalón verde oliva, gorra institucional, cinturón multipropósito y tonfa, simulando ser un patrullero en medio de un retén improvisado. Según la investigación, este disfraz le permitió detener la marcha de un automóvil de lujo. Instantes después, un cómplice vestido de civil intimidó al conductor con un arma de fuego y lo obligó a descender, apoderándose del carro avaluado en 140 millones de pesos.
El hurto ocurrió en la madrugada del 16 de septiembre de 2025 en el barrio Belalcázar, en la capital antioqueña. Gracias a la rápida reacción de las autoridades y a la denuncia inmediata de la víctima, la Policía logró ubicar el automotor y capturar a Pinzón Hernández en flagrancia, cuando aún se encontraba al interior del vehículo hurtado.
Durante las audiencias concentradas, un fiscal de la Unidad de Reacción Inmediata (URI) le imputó los delitos de hurto calificado y agravado, además del porte y uso indebido de uniformes de la Policía Nacional. La Fiscalía subrayó que el detenido habría montado la puesta en escena de un operativo falso para engañar al conductor y facilitar el delito.
A pesar de las pruebas en su contra, el procesado no aceptó los cargos. Sin embargo, por la gravedad de los hechos y el riesgo de reincidencia, el juez decidió imponerle medida de aseguramiento en centro carcelario mientras avanza el proceso judicial.
Este episodio volvió a poner sobre la mesa la preocupación por el uso ilegal de uniformes y distintivos de la fuerza pública en Colombia, una práctica que facilita estafas, extorsiones y hurtos, y que en los últimos años ha dado lugar a investigaciones paralelas sobre la comercialización de estas prendas en el mercado negro. Las autoridades recordaron que portar o utilizar elementos oficiales sin autorización es un delito que acarrea penas adicionales, más aún si se emplean para cometer acciones violentas.
La Policía Metropolitana de Medellín reiteró el llamado a la ciudadanía a verificar siempre los procedimientos y a reportar de inmediato cualquier irregularidad, con el fin de evitar caer en manos de falsos uniformados, una modalidad de crimen que mezcla engaño, intimidación y violencia.








