En el marco de un debate de control político realizado en el Concejo Distrital de Santa Marta, el concejal Howard Escárraga cuestionó con firmeza el incumplimiento de la normativa que regula la operación de las ‘chivas rumberas’, especialmente en lo relacionado con los niveles de ruido que generan estos vehículos durante sus recorridos turísticos.
El cabildante recordó que en junio de 2024 se suscribieron acuerdos entre la Asociación de Transportadores Turísticos de Santa Marta (Asetours), la Secretaría de Movilidad y la corporación, con el fin de garantizar una prestación del servicio ordenada, segura y respetuosa con la comunidad. Sin embargo, denunció que la realidad muestra una falta de compromiso por parte de algunos conductores.
“Hoy vemos caravanas de más de ocho chivas en simultáneo, con altos decibeles que superan los 80, generando trancones, contaminación ambiental y afectaciones a la convivencia ciudadana”, aseguró Escárraga durante su intervención.
De acuerdo con el secretario de Movilidad, Fidel Castro, la regulación de este servicio se sustenta en la resolución 0865 del 2 de abril de 2019, la cual autorizó a Asetours como el gremio encargado de organizar y supervisar la operación de este transporte recreativo. En ese marco, se habilitaron 50 chivas rumberas bajo condiciones específicas, como la unificación de recorridos, la obligación de conductores uniformados, tarifas estandarizadas, una oficina centralizada de coordinación y un centro de operaciones para el mantenimiento de la flota.
Las rutas aprobadas parten desde El Rodadero hacia el Ziruma, con paradas autorizadas en la carrera 19 antes de la Avenida del Río y en el sector de la estatua del Pibe Valderrama. En estos puntos, los pasajeros cuentan con 15 minutos para hidratarse, pero los vehículos deben permanecer sin sonido y no circular en caravanas mayores a dos unidades antes de retomar su trayecto.
Asimismo, se estableció que el horario de funcionamiento de las chivas rumberas es de 6:00 de la tarde a 12:00 de la medianoche, quedando prohibido estacionarse en lugares no habilitados como parqueaderos oficiales. No obstante, las denuncias ciudadanas reflejan que esta normativa no siempre se cumple.
El secretario de Movilidad admitió que existen quejas por el exceso de ruido y que en algunos operativos se ha detectado incumplimiento, aunque precisó que “la mayoría de los conductores respetan las condiciones establecidas, siendo solo unos pocos los que exceden los límites de decibeles y desobedecen las restricciones”.
Ante este panorama, concejales y autoridades coincidieron en la necesidad de reforzar los controles y sanciones, con el fin de equilibrar la oferta turística que representan las chivas rumberas con el derecho de los samarios a un ambiente sano, libre de contaminación auditiva, y a una movilidad segura en las principales vías del distrito.








