La Catedral Basílica de Santa Marta, catalogada como la madre de todas las iglesias en Colombia, se convierte en el punto de partida de un proyecto que busca impulsar el turismo religioso en el centro histórico de la ciudad, liderado por monseñor José Mario Bacci, Obispo de la Diócesis. De manera paralela, la Alcaldía Distrital ha confirmado que cinco proyectos ya fueron viabilizados por el Gobierno Nacional para revitalizar la casa del Concejo, la Casa Madame Agustine y la propia Catedral, incluyendo la recuperación física de su plaza. Estas intervenciones también abarcarán las plazas de Bolívar, San Francisco y el parque San Miguel, consolidando así una apuesta integral por el patrimonio samario.
Historiadores, académicos, líderes turísticos, residentes y representantes de la Alcaldía coincidieron en destacar que el centro histórico es un factor diferenciador clave que dinamiza la llamada “industria sin chimeneas”. La historiadora Claudia Esteban subrayó que los centros históricos representan un tesoro del patrimonio material e inmaterial, capaz de apalancar cadenas productivas y de atraer visitantes que buscan experiencias culturales únicas. “Dubai, Las Vegas o Miami no cuentan con un centro histórico, por esa razón las ciudades pequeñas que sí los tienen deben volverlos su plus y articular actores para garantizar la conservación de las fachadas y del patrimonio”, expresó, añadiendo que Santa Marta debería contar con un archivo histórico robusto, una sede de la Academia de Historia y un espacio para la organización de las Fiestas del Mar.
Por su parte, José Domingo Dávila Morales, director del Instituto de Turismo Distrital (Indetur), destacó el papel de los cruceros internacionales que arriban al puerto y cuya cercanía al casco histórico impulsa la economía local. Recordó además que la administración distrital, con apoyo de la CAF y un empréstito de 20 millones de dólares, prepara intervenciones de renovación urbana en sectores específicos del centro. “Tenemos un gran reto porque todos conocemos las problemáticas actuales: los habitantes de calle, las basuras y otros aspectos. Pero a los problemas hay que verles también las oportunidades, y el centro histórico es el corazón de Santa Marta”, afirmó.
Dávila comparó casos exitosos de otros países, como Quito (Ecuador), que implementó herramientas tecnológicas para potenciar su patrimonio; Valparaíso (Chile), donde el arte urbano se convirtió en atractivo central; o Cuzco (Perú), que revitalizó sus casas coloniales para promover hoteles boutique y rutas gastronómicas. Según el funcionario, Santa Marta podría replicar modelos similares con iniciativas como una “ruta del cayeye” o un gran festival cultural, al estilo del Hay Festival de Cartagena.
En esa misma línea, Omar García Silva, presidente ejecutivo de Cotelco Magdalena, resaltó la importancia de los atardeceres en la bahía con El Morro como postal inolvidable para los visitantes. Además, recordó que el Plan Sectorial de Turismo ya venía planteando el posicionamiento del centro histórico como atractivo, reforzado por la conmemoración de los 500 años y ahora fortalecido con la propuesta del Obispo de impulsar el turismo religioso.
No cabe duda de que el centro histórico de Santa Marta es un activo estratégico que, con la articulación entre Estado, sector privado y comunidad, puede consolidarse como el “plus” que posicione a la ciudad como destino turístico de talla mundial.








