Un nuevo episodio de violencia estremeció a Estados Unidos este domingo. En Grand Blanc, Michigan, un hombre armado abrió fuego dentro de la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, donde se congregaban cientos de fieles. El ataque dejó al menos dos muertos y ocho heridos, antes de que el agresor fuera abatido en el lugar por las autoridades.
El jefe de policía del municipio, William Renye, identificó al sospechoso como Thomas Jacob Sanford, de 40 años y residente de Burton, una localidad ubicada a unas ocho millas al norte de Grand Blanc. Según las investigaciones preliminares, Sanford no solo disparó contra los asistentes, sino que también incendió deliberadamente el templo, lo que complicó aún más la emergencia.
“Creemos que podríamos encontrar más víctimas una vez asegurada la escena. El ataque ocurrió a las 10:25 de la mañana, en pleno servicio religioso”, informó Renye en conferencia de prensa. Aunque por ahora no se ha confirmado si el atacante tenía algún vínculo con la congregación, las autoridades investigan posibles amenazas previas y si el hecho podría estar relacionado con la reciente muerte de Russell M. Nelson, presidente de la iglesia mormona a nivel mundial, fallecido a los 101 años.
El balance oficial indica que una de las ocho personas heridas permanece en estado crítico, mientras que las otras siete se encuentran estables. Entre tanto, los bomberos lograron controlar el incendio que afectó buena parte de la estructura.
La tragedia generó reacciones inmediatas. El presidente Donald Trump calificó el hecho como “otro ataque dirigido contra cristianos en Estados Unidos” y aseguró que el FBI ya se encuentra en la zona investigando. Por su parte, el vicepresidente J.D. Vance lo describió como un hecho “horrible” y envió un mensaje de solidaridad: “Oremos por las víctimas y por los equipos de emergencia”.
La gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, también se pronunció en su cuenta de X (antes Twitter): “La violencia en cualquier lugar, especialmente en un lugar de culto, es inaceptable. Agradezco a los socorristas que actuaron con rapidez”.
Según informó The New York Times, el atacante había asistido a una secundaria cercana a la iglesia y sirvió durante cuatro años en la Infantería de Marina, con despliegue en Irak entre 2007 y 2008. Por ahora, los investigadores intentan esclarecer qué motivó a Sanford a perpetrar un ataque tan devastador contra su propia comunidad.








