Un nuevo acuerdo internacional marca un hito en la lucha contra el VIH. A partir de 2027, 120 países de renta baja podrán acceder al lenacapavir, una inyección semestral para prevenir el virus a un coste de 40 dólares anuales, equivalente al precio de la profilaxis oral diaria más utilizada en la actualidad.
El anuncio llega en un momento crucial, cuando la financiación global para salud atraviesa recortes y programas emblemáticos, como el PEPFAR de Estados Unidos, enfrentan incertidumbre. Según Unitaid, organismo que lidera la iniciativa, el lenacapavir tiene el potencial de “cambiar la trayectoria de la epidemia”, que todavía afecta a 40,8 millones de personas en el mundo, principalmente en África subsahariana.
La inyección, aprobada recientemente por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y la FDA de EE.UU., ha demostrado ser altamente eficaz al impedir la replicación del virus y reducir drásticamente el riesgo de infección en adultos y adolescentes. Su introducción en países de bajos ingresos será posible gracias a la licencia otorgada por la farmacéutica Gilead a seis fabricantes de genéricos, lo que agiliza la producción y distribución. “Estamos ante uno de los procesos más rápidos de introducción de genéricos en la historia”, destacó Jessica Burry, responsable técnica de Unitaid.
El régimen incluye un costo inicial adicional de 16,8 dólares, correspondiente a cuatro comprimidos que deben tomarse junto con la primera dosis inyectable para garantizar una protección inmediata. Después, solo se requerirá una aplicación cada seis meses.
En contraste, en países de altos ingresos el tratamiento puede costar más de 28.000 dólares al año, lo que subraya la magnitud del avance para los sistemas de salud más frágiles. “Que un joven en Kenia o Nigeria pueda acceder al mismo tratamiento que alguien en Europa por una fracción mínima del costo es un paso transformador”, señaló Mitchell Warren, director de la ONG AVAC.
La estrategia de distribución cuenta con la colaboración de Dr. Reddy’s Laboratories, la Clinton Health Access Initiative (CHAI) y el Instituto Wits de Salud Reproductiva y VIH, que trabajan en conjunto con ministerios de salud para definir plazos y coberturas.
Donantes internacionales como el Fondo Mundial ya preparan mecanismos de financiamiento para cubrir los costos iniciales. Sin embargo, algunos países podrían asumir directamente parte del gasto, con el fin de garantizar un despliegue rápido en comunidades de alto riesgo, como trabajadoras sexuales, hombres que tienen sexo con hombres y adolescentes en contextos de vulnerabilidad.
Unitaid también adelantó que busca extender el acceso a países de renta media, entre ellos Brasil y algunos de América Latina, donde los nuevos casos de VIH no ceden. “La meta es que ninguna región quede rezagada en este avance médico”, concluyó Burry.
Con la llegada del lenacapavir en 2027, los expertos esperan que el mundo se acerque a los objetivos de la ONU de poner fin al sida como amenaza de salud pública para 2030.







