El Magdalena experimentó en 2024 una fuerte caída en los nacimientos, con una reducción del 20,2% frente al año anterior, lo que equivale a cerca de 3.000 bebés menos. Mientras en 2023 se registraron aproximadamente 15.000 nacimientos, en 2024 la cifra descendió a 12.000, ubicando al departamento entre los más afectados por el desplome de la natalidad en el país.
El fenómeno no es aislado. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), Colombia alcanzó una reducción histórica de 31,3% en nacimientos en 2024, acompañada de un descenso en la tasa global de fecundidad, que pasó de 1,7 hijos por mujer en 2015 a 1,1 en 2024. Este indicador acerca al país a los niveles de no reemplazo poblacional, que exigen al menos 2,2 hijos por mujer para mantener el equilibrio generacional.
En el caso del Magdalena, al igual que en el resto del territorio nacional, la caída responde a una combinación de factores: el acceso de las mujeres a mayores niveles de educación, su creciente participación en el mercado laboral, la decisión de aplazar la maternidad y las dificultades económicas de los hogares, que limitan la posibilidad de tener más hijos.
El panorama es aún más marcado en otras regiones del país. El DANE señaló que departamentos como Caldas (0,7), Quindío (0,9), Tolima (0,9) y Antioquia (0,9) registraron tasas de fecundidad por debajo de un hijo por mujer, cifras que reflejan un envejecimiento poblacional acelerado. Además, la reducción más drástica se dio en Amazonas (-48,1%), seguido de Bogotá (-45%), Santander (-39,7%) y Caldas (-39,5%).
Otro aspecto revelador del informe es el análisis por grupos etarios: la caída más significativa se presentó en mujeres entre 20 y 24 años, donde la tasa específica de fecundidad fue de 55,6 puntos. También se registró un descenso en las madres adolescentes, pues la tasa en mujeres de 15 a 19 años bajó de 55,7 en 2019 a 30,3 en 2024, un retroceso de 25,4 puntos en apenas cinco años.
Defunciones en aumento
El panorama demográfico se agrava al contrastar los nacimientos con las defunciones. Durante 2024, se contabilizaron 275.778 muertes, lo que representó un aumento del 2,7% frente a 2023. Y solo en los primeros siete meses de 2025 ya se registran 163.711 fallecimientos, un repunte del 1% frente al mismo periodo del año anterior.
Las principales causas de muerte en el país continúan siendo el infarto agudo de miocardio, seguido por la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), las agresiones con armas de fuego, las neumonías y la diabetes tipo 2. De acuerdo con el DANE, por cada 100 personas que fallecen, en 2024 nacieron apenas 88 bebés, lo que evidencia un déficit poblacional.
Además, los cambios en la estructura de la mortalidad muestran que los hombres presentan mayor riesgo de muerte en edades tempranas, mientras que en la vejez, especialmente después de los 85 años, la mortalidad es mayor entre las mujeres.
Consecuencias y retos
Los expertos advierten que este cambio demográfico acelerado tendrá repercusiones directas sobre el país en los próximos años. La reducción en la natalidad, combinada con el aumento de defunciones, podría presionar el sistema de salud, afectar el mercado laboral y poner en riesgo la sostenibilidad del sistema pensional.
En medio de este panorama complejo, el DANE resaltó un dato alentador: las cifras preliminares de 2025 muestran una desaceleración en la caída de los nacimientos en comparación con 2024. Aunque todavía no se revierte la tendencia, esta leve contención podría significar un primer paso hacia la estabilización de la dinámica poblacional.
“El desplome de los nacimientos es una señal clara de cómo la dinámica demográfica del país continúa transformándose. El reto está en comprender sus causas y diseñar políticas que respondan a esta nueva realidad”, concluyó el informe oficial.








