En el marco de la conmemoración del Día de los Santos y Fieles Difuntos de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, presentó un balance doloroso sobre los miembros de la Fuerza Pública que han perdido la vida durante el 2025 en cumplimiento de su deber.
Durante una ceremonia solemne realizada este sábado en el Panteón Militar del Cementerio Jardines de Paz, al norte de Bogotá, el jefe de la cartera rindió homenaje a los uniformados caídos y expresó su solidaridad con las familias que cargan con el peso de la ausencia. Allí, entre flores y símbolos patrios, se recordó el sacrificio de los hombres y mujeres que han ofrendado su vida por la seguridad del país.
En su intervención, Sánchez reveló que 149 integrantes de la Fuerza Pública han sido asesinados en lo que va del año. De ellos, 80 pertenecían al Ejército Nacional, 47 a la Policía y 2 a la Armada, víctimas —según indicó— de la violencia persistente de los grupos armados ilegales que siguen operando en distintas regiones del país.
“Nos duele profundamente este balance. Más de la mitad de estos asesinatos, cerca del 60%, no ocurrieron en enfrentamientos directos, sino por acciones sicariales y atentados terroristas perpetrados por organizaciones criminales que buscan intimidar al Estado y la sociedad”, señaló el ministro, visiblemente conmovido.
El acto conmemorativo también tuvo un componente personal para el ministro Sánchez, quien visitó la tumba de su hermano, Luis Rodolfo Sánchez Suárez, un oficial de la Fuerza Aeroespacial Colombiana que perdió la vida en 2012 durante una operación militar. “Él, como tantos otros, representa el espíritu de entrega y compromiso con la patria. Por ellos seguimos firmes, fortaleciendo nuestra ofensiva operacional”, afirmó.
Sánchez reiteró que el Gobierno no cederá ante las amenazas y anunció que las operaciones ofensivas continuarán con determinación en zonas críticas como Catatumbo, Arauca, Chocó, Cauca, Antioquia, Caquetá y Putumayo, entre otras, donde se concentran estructuras delictivas responsables de la mayoría de los ataques contra los uniformados.
La ceremonia concluyó con un minuto de silencio en honor a los caídos y un llamado a la unidad nacional. “Cada vida entregada nos recuerda el precio de la paz y la necesidad de no claudicar en la lucha por un país libre de violencia”, subrayó el ministro, al despedirse entre los aplausos de los asistentes y el eco solemne de las trompetas militares.








