En una contundente operación conjunta, la Policía Metropolitana de Bogotá, la Fiscalía General de la Nación y el Invima desmantelaron dos bodegas clandestinas dedicadas a la fabricación y distribución de medicamentos falsificados, los cuales representaban un grave riesgo para la salud de los ciudadanos.
Los allanamientos se llevaron a cabo en las localidades de Los Mártires y Fontibón, donde las autoridades intervinieron una bodega y un local comercial que funcionaban como laboratorios ilegales. En estos espacios se fabricaban y almacenaban productos farmacéuticos sin los permisos correspondientes ni los estándares de calidad exigidos por la legislación sanitaria vigente.
Según el general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, la operación fue posible gracias a una denuncia ciudadana recibida en la Línea Anticontrabando 159, la cual permitió ubicar los inmuebles donde se adelantaban actividades de fabricación, empaque y distribución irregular de medicamentos. “Este operativo hace parte del Plan Operacional Anticontrabando y demuestra que seguimos actuando contra quienes atentan contra la salud y la vida de los bogotanos”, afirmó el alto oficial.
Durante las diligencias de registro, los uniformados incautaron 5.730 unidades de medicamentos falsificados o con registro sanitario vencido, además de 6.207 empaques primarios y secundarios —entre frascos, blísteres, cajas y etiquetas— utilizados para su distribución ilegal. El material decomisado fue avaluado en más de 56 millones de pesos.
Entre los productos hallados había analgésicos, antibióticos y material profiláctico, todos carentes de autorización sanitaria y elaborados bajo condiciones que no garantizaban la inocuidad ni la eficacia de los componentes. De acuerdo con los expertos, su consumo podría generar graves consecuencias médicas, desde reacciones adversas hasta la muerte.
El general Cristancho explicó que, tras la verificación, los lotes incautados no aparecían en los sistemas oficiales de control de los laboratorios farmacéuticos, por lo que se presume que se trata de medicamentos falsificados. Las muestras fueron enviadas a laboratorios especializados del Invima para analizar su composición y determinar los riesgos asociados a su consumo.
Por su parte, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) confirmó que varios de los productos decomisados no contaban con registro sanitario vigente, mientras que otros ya tenían alertas de riesgo sanitario previamente emitidas, lo que refuerza la gravedad del hallazgo y la necesidad de fortalecer los mecanismos de control.
Las autoridades recordaron a la ciudadanía la importancia de adquirir medicamentos únicamente en establecimientos autorizados, revisar que los empaques estén en buen estado y verificar el número de registro sanitario. “Comprar en lugares no autorizados puede costarle la vida. No se arriesgue: la salud no tiene precio”, advirtió el general Cristancho.
Con esta acción, las autoridades capitalinas reafirman su compromiso con la protección de la salud pública y con la lucha frontal contra las redes criminales que se lucran poniendo en riesgo la vida de los ciudadanos mediante la venta de productos falsificados.








