El 5 de noviembre de 2025, el presidente ruso Vladímir Putin ordenó a sus altos funcionarios preparar propuestas preliminares para posibles ensayos nucleares futuros, una decisión que reaviva la preocupación global sobre un posible retorno a las pruebas regulares de armas atómicas, suspendidas desde hace más de tres décadas.
El fin de una era sin pruebas
Las pruebas nucleares prácticamente desaparecieron del panorama mundial desde 1992, tras imponerse una moratoria internacional y aprobarse en 1996 el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE) por las Naciones Unidas. Este acuerdo vetó las explosiones de ensayo en la atmósfera, el mar y el subsuelo, y estableció una red de monitoreo global capaz de detectar incluso pruebas secretas, como los seis ensayos realizados por Corea del Norte desde 2006.
Durante años, el TPCE mantuvo al planeta libre de pruebas nucleares, gracias a la adhesión de todas las potencias atómicas. Sin embargo, ese equilibrio comenzó a fracturarse en noviembre de 2023, cuando Rusia revocó oficialmente su ratificación del tratado, aunque Estados Unidos —a pesar de ser signatario— nunca lo ratificó formalmente.
La orden de Putin y el nuevo escenario geopolítico
En una reunión del Consejo de Seguridad ruso, Putin instruyó al Ministerio de Asuntos Exteriores, al Ministerio de Defensa y a los servicios de inteligencia a recopilar información, evaluarla y formular propuestas conjuntas sobre la viabilidad de iniciar los preparativos para nuevos ensayos.
“Doy instrucciones al Ministerio de Asuntos Exteriores, al Ministerio de Defensa… a los servicios especiales y a los organismos civiles pertinentes para que hagan todo lo posible por recabar información adicional, analizarla en el Consejo de Seguridad y formular propuestas consensuadas sobre el posible inicio de los trabajos de preparación de los ensayos de armas nucleares”, declaró Putin, según Reuters.
La directriz llega apenas días después de que el expresidente estadounidense Donald Trump sugiriera en una entrevista la posibilidad de reanudar las pruebas nucleares en Estados Unidos, un comentario que, según analistas, pudo influir en la reacción del Kremlin.
“No hay orden de iniciar pruebas… aún”
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, precisó posteriormente que Putin no ha dado la orden de comenzar pruebas nucleares, sino de estudiar su viabilidad.
“El presidente no dio la orden de comenzar los preparativos, solo pidió analizar la posibilidad”, aclaró Peskov a la agencia TASS, citado por The Kyiv Independent.
Aun así, el anuncio genera inquietud, especialmente porque se produce poco después del éxito de la prueba del misil de crucero Burevestnik, un proyectil ruso de propulsión nuclear con capacidad para portar cabezas atómicas.
Rusia mantiene una posición ambigua
Putin aseguró que Rusia seguirá acatando las disposiciones del TPCE “mientras los demás también lo hagan”, pero advirtió que “responderá en consecuencia” si Estados Unidos u otro país decide romper la moratoria.
El paso dado por Moscú marca un punto de inflexión en la estabilidad nuclear global y plantea la posibilidad de un nuevo ciclo de ensayos entre las grandes potencias, reabriendo un capítulo que el mundo creyó cerrado desde el final de la Guerra Fría.








