La última jornada del todos contra todos en la Liga BetPlay comenzó con una escena inesperada: en cada uno de los estadios donde se disputaba la fecha 20, los futbolistas permanecieron sentados o quietos durante los primeros segundos tras el pitazo inicial. Lo que pareció un gesto coordinado efectivamente lo era, y tuvo como propósito visibilizar una inconformidad que la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro) venía advirtiendo desde hace días.
En escenarios como El Campín, donde Santa Fe y Alianza disputaban su duelo, los jugadores se sentaron inmediatamente después del silbato del árbitro Jhon Ospina. La escena se replicó simultáneamente en Medellín, Barranquilla, Rionegro, Pasto, Santa Marta y Villavicencio. El público, sorprendido en un inicio, observó en silencio mientras los deportistas dejaban claro que el mensaje era colectivo y coordinado.
Acolfutpro explicó que esta acción buscaba denunciar el incumplimiento de la Dimayor y la Federación Colombiana de Fútbol (FCF), entidades que el 6 de noviembre, pese a haber alcanzado un acuerdo laboral con el gremio, se negaron a firmarlo en la sede del Ministerio del Trabajo. Según la agremiación, el documento representaba avances significativos para mejorar las condiciones laborales de los futbolistas profesionales y respondía a compromisos previos asumidos durante el proceso de mediación liderado por esa cartera.
En su comunicado, Acolfutpro calificó la protesta como un acto pacífico, respetuoso y legítimo dentro del derecho fundamental a la manifestación. El gremio señaló que lo ocurrido en los estadios buscaba dejar claro que los jugadores exigen el respeto a los acuerdos alcanzados y la firma formal de un documento que consideran crucial para la dignificación de su labor. “Respetar a los futbolistas es respetar el juego”, afirmó la organización, subrayando además que la firma del acuerdo no solo es un tema laboral, sino un acto mínimo de reconocimiento hacia quienes sostienen el espectáculo deportivo y hacia el propio Ministerio del Trabajo, que ha servido como garante del proceso.
Tras la breve protesta, los partidos continuaron con normalidad, pero el mensaje quedó sembrado: los jugadores están dispuestos a hacerse escuchar hasta que sus reclamos sean atendidos.








