En el corregimiento de Santa Rita, zona rural de Remolino, la comunidad continúa dando pasos firmes hacia la recuperación de los manglares y la consolidación de su primer vivero comunitario. En esta ocasión, lideresas, pescadores, campesinos y miembros de la Junta de Acción Comunal participaron en un encuentro de intercambio de experiencias en viverismo, acompañados por el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar). La jornada permitió fortalecer conocimientos técnicos y definir compromisos que faciliten la restauración sostenible del manglar en esta parte de la Ciénaga Grande de Santa Marta.
Durante el espacio de diálogo, la Fundación Ambiental Mujeres del Magdalena (Fundamag), reconocida por su labor en municipios como Palermo y Sitionuevo, compartió métodos, aprendizajes y técnicas que ha aplicado en distintos procesos de rehabilitación de manglares. Su trabajo, junto al equipo del Vía Parque Isla de Salamanca, se convirtió en una guía para orientar a la comunidad en alternativas eficientes para continuar con la recuperación del ecosistema y la consolidación de iniciativas ambientales locales.
El encuentro también sirvió para que la comunidad identificara prioridades, afinara sus ideas y asumiera nuevos compromisos de trabajo colectivo. Todo ello encaminado a la construcción del vivero comunitario de Santa Rita, una herramienta que permitirá producir plántulas destinadas a proyectos de restauración ecológica en la zona. La iniciativa no solo apunta a recuperar áreas degradadas, sino también a fortalecer la gobernanza ambiental y promover prácticas que protejan los servicios ecosistémicos esenciales para la vida en el territorio.
Estas acciones se desarrollan como parte del proyecto “Conservación y Uso Sostenible de la Ciénaga Grande de Santa Marta (CGSM)”, respaldado por la Global Mangrove Alliance, el programa Mangrove Breakthrough, Conservación Internacional Colombia y organismos de cooperación como el Global Environment Facility (GEF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Con el avance de este proceso, Santa Rita se suma a los esfuerzos regionales por recuperar uno de los ecosistemas más valiosos del Caribe colombiano.








