El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este domingo que Washington está dispuesto a trabajar con los actuales dirigentes de Venezuela, siempre y cuando adopten las decisiones que, a juicio del Gobierno estadounidense, sean las correctas.
Rubio señaló que los altos mandos del aparato político y de seguridad venezolano continuarán en funciones, aunque bajo una nueva dinámica marcada por la presión y supervisión de Estados Unidos. Advirtió que, si no se producen cambios concretos, el país norteamericano mantendrá diversas herramientas de presión para influir en el rumbo de la nación suramericana.
Al referirse a la líder opositora María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, el funcionario la calificó como una figura “extraordinaria”, pero dejó claro que no la considera una opción para encabezar el liderazgo de Venezuela en este momento. Explicó que gran parte de la oposición se encuentra en el exilio y que Estados Unidos necesita soluciones inmediatas, con una visión enfocada en las próximas semanas y meses.
Rubio también subrayó que Estados Unidos no mantiene tropas desplegadas en territorio venezolano. Indicó que la presencia militar estadounidense fue breve y se limitó a una operación específica relacionada con la captura de Nicolás Maduro.
Las declaraciones se producen luego de que el presidente Donald Trump manifestara estar preparado para ordenar una segunda ofensiva de mayor magnitud contra Venezuela, aunque aclaró que no lo haría si la actual presidenta encargada, Delcy Rodríguez, accede a las exigencias de Washington.
Consultado sobre estas afirmaciones, Rubio insistió en que Estados Unidos actuará únicamente para salvaguardar sus propios intereses. Añadió que las nuevas autoridades al frente de las fuerzas militares y policiales venezolanas deberán definir el camino que tomará el país y expresó su expectativa de que opten por una dirección distinta a la del gobierno de Maduro.
Finalmente, el secretario de Estado reiteró que mientras Venezuela no resuelva los problemas estructurales heredados del anterior gobierno, seguirá enfrentando presión por parte de Estados Unidos, enfatizando que la prioridad de Washington es la seguridad, el bienestar y la prosperidad del pueblo estadounidense.








