La naviera Baleària solicitó a la Unión Europea que mantenga en el 70 % la aplicación del sistema de comercio de emisiones (EU ETS) para el transporte marítimo y que no avance, por ahora, al 100 % previsto para este año. La petición fue presentada a través de la asociación internacional Interferry, que representa a empresas de ferris, y responde a la preocupación del sector por el impacto económico que tendría una aplicación total de la normativa. Según la compañía, el aumento de las exigencias podría generar una desventaja competitiva frente a otros medios de transporte que no están sujetos a las mismas reglas ambientales.
Baleària advirtió que el encarecimiento de los costos operativos podría trasladarse a los precios para los usuarios y provocar que parte del tráfico de pasajeros y mercancías vuelva al transporte por carretera, lo que iría en contra de los objetivos de reducción de emisiones. Aunque la naviera reconoció la importancia de avanzar hacia un modelo más sostenible, insistió en que la transición debe ser gradual, equilibrada y acompañada de apoyo financiero, especialmente para las empresas que ya han invertido en tecnologías más limpias. El debate se da en un contexto de creciente presión europea para cumplir las metas climáticas y reducir el impacto ambiental del transporte marítimo.








