La Fiscalía General de Colombia confirmó hallazgos preocupantes en la investigación de la muerte de 26 personas vinculadas a disidencias del Estado Mayor Central (EMC) en Guaviare. Inicialmente, se pensó que se trataba de un enfrentamiento armado, pero los resultados preliminares revelan indicios de asesinato, incluyendo tiros de gracia y posibles envenenamientos.
Este caso ha sido calificado como una de las masacres más graves en la región, que sigue marcada por la violencia de grupos ilegales y enfrentamientos territoriales. La Defensoría del Pueblo había alertado sobre la creciente violencia en la zona, y ahora los hallazgos de la Fiscalía sugieren que se trató de un ataque planificado contra miembros de la disidencia, más que un combate militar.
El caso genera preocupación sobre la protección de los derechos humanos y la capacidad del Estado para garantizar seguridad en territorios remotos. La investigación continúa abierta, con el objetivo de identificar a los responsables y establecer la cadena de mando de los hechos. Además, organismos internacionales observan la situación para evaluar posibles violaciones al derecho humanitario y recomendar medidas de protección a la población civil.








