Una reciente declaración del presidente Gustavo Petro provocó una fuerte polémica en redes sociales y en el escenario político nacional, tras referirse al robo de celulares durante un evento público realizado en el Hospital San Juan de Dios, en el centro de Bogotá.
En su intervención, el mandatario sostuvo que muchos jóvenes que cometen este delito no lo hacen para lucrarse o consumir drogas, sino “por amor”, argumentando que los celulares serían robados para regalarlos a sus parejas como una forma de demostrar estatus dentro de sus grupos sociales.
Petro señaló que estos jóvenes, especialmente de sectores populares, usan los dispositivos como “prueba de jefatura” y aseguró que el fenómeno debería abordarse desde una perspectiva social y no únicamente punitiva. En ese contexto, mencionó el programa Jóvenes en Paz, afirmando que este tipo de iniciativas ayudan a comprender las causas del delito juvenil.
“El muchacho que se roba un celular no es el gran criminal del país”, afirmó el jefe de Estado, diferenciándolo de estructuras de corrupción que, según él, han causado mayores daños al país.
Las palabras del presidente generaron una ola de críticas. La precandidata presidencial Vicky Dávila calificó la afirmación como una “burla” a las víctimas de este delito y aseguró que, de llegar a la Presidencia, enfrentará las mafias dedicadas al hurto de celulares con mayor inteligencia policial.
Dávila recordó que, aunque no hay cifras oficiales consolidadas, se estima que al menos 200 mil celulares son robados cada año en Colombia, lo que convierte este delito en una de las principales preocupaciones de seguridad ciudadana.








