Al menos 351 ciudadanos colombianos figuran en la lista de “worst of the worst” (“lo peor de lo peor”) divulgada por el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos (DHS), como parte de la estrategia con la que la administración de Donald Trump justificó sus redadas migratorias. Los arrestos se concentran principalmente en California, Florida y Nueva York.
Según el Gobierno estadounidense, estas personas enfrentan acusaciones por delitos graves, lo que respaldaría su detención y eventual deportación. Sin embargo, un análisis del registro oficial del DHS muestra un panorama heterogéneo que va más allá de la etiqueta utilizada.
La base de datos —publicada en el portal del DHS— presenta cada caso con fotografía, nombre, nacionalidad, delito imputado y estado del arresto, un formato diseñado para generar impacto visual y reforzar la narrativa de seguridad. Al revisar los cargos atribuidos a los colombianos, se observa que no todos corresponden a crímenes de alta peligrosidad.
Delitos graves y faltas menores en la misma lista
Entre los casos más serios aparecen narcotráfico, lavado de activos, violación sexual y explotación de menores. No obstante, la misma clasificación incluye conductas de menor gravedad, como hurto en tiendas (shoplifting), infracciones de tránsito o negligencia infantil, lo que ha generado cuestionamientos sobre los criterios de inclusión en la lista.
Organizaciones defensoras de derechos migratorios señalan que agrupar delitos de distinta magnitud bajo una sola categoría contribuye a estigmatizar a comunidades migrantes y simplifica una realidad judicial compleja. Mientras tanto, el DHS sostiene que los registros responden a procesos en curso y que cada caso sigue su trámite legal individual.








