La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la soberanía de México tras el operativo que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, asegurando que las acciones fueron ejecutadas exclusivamente por fuerzas federales mexicanas. “No hay participación de fuerzas de Estados Unidos; existe intercambio de información”, afirmó. En la misma línea, el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, destacó que la operación fue desarrollada por militares mexicanos en territorio nacional.
Sin embargo, analistas internacionales señalan que la presión de Donald Trump ha incidido en el endurecimiento de la política de seguridad. El exmandatario estadounidense ha insistido en catalogar a los carteles como organizaciones terroristas y ha elevado el tono frente al combate al narcotráfico, un enfoque que, según expertos, impacta el margen de maniobra del gobierno mexicano.
Jon Benjamin, exembajador del Reino Unido en México, calificó la operación como “muy seria y de gran escala” y subrayó que “el factor Trump es muy importante en lo que está ocurriendo”. Observadores sostienen que la actual administración muestra una estrategia más confrontativa frente al crimen organizado, en contraste con la política de “abrazos, no balazos” impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
El debate se centra ahora en si este viraje responde principalmente a dinámicas internas de seguridad o a la creciente presión diplomática y política desde Washington. Mientras tanto, el gobierno mexicano insiste en que sus decisiones obedecen a prioridades soberanas y a la necesidad de contener la violencia asociada al narcotráfico.








