El periodismo del Magdalena está de luto. Ha partido uno de los grandes referentes de la radiodifusión colombiana, un verdadero maestro de maestros, un hombre íntegro y defensor incansable de los derechos ciudadanos: Augusto Pío Díaz Granados Illidge.
Su fallecimiento ha dejado un profundo vacío en Santa Marta, la ciudad que amó con el alma y defendió con firmeza a lo largo de su vida. No se trata solo de una pérdida simbólica; es una ausencia que se siente en las calles, en las salas de redacción, en los estudios de radio y en cada conversación donde su nombre fue sinónimo de respeto y admiración.
A los 91 años, y en la tranquilidad de su hogar, rodeado del cariño de sus hijas, nietos y seres queridos, se apagó la vida de quien fue pionero de la radio no solo en Santa Marta y el Magdalena, sino también en Colombia. Su partida ocurrió como vivió: acompañado, querido y reconocido por toda una sociedad que hoy lamenta su ausencia.
Más que un periodista, Augusto Pío Díaz Granados fue una voz firme que durante décadas representó a quienes no la tenían, un formador de generaciones y un referente ético en el ejercicio de las comunicaciones.
Hoy, su legado trasciende su partida. Queda su ejemplo, su carácter, su compromiso con la verdad y su amor por una ciudad que nunca dejará de recordarlo. Porque no solo se ha ido un hombre, se ha silenciado una de las voces más influyentes en la historia del periodismo del Caribe colombiano.








