El deterioro de la sede principal de la Institución Educativa Distrital Técnica Industrial de Santa Marta continúa agravándose y ahora suma un nuevo episodio que incrementa la preocupación de la comunidad educativa. Además del avanzado estado de abandono de la infraestructura, el celador del plantel denunció haber sido víctima de amenazas por parte de habitantes de calle que, según aseguró, ingresan constantemente al establecimiento para cometer hurtos y permanecer en sus instalaciones.
La denuncia fue realizada por Apolinar Pérez, quien desde hace cerca de 30 años se desempeña como vigilante de la institución y afirma que la situación ha llegado a un punto crítico, al punto de temer por su integridad física mientras cumple con sus labores de custodia.
De acuerdo con el trabajador, desde que el plantel dejó de funcionar con normalidad debido a los problemas estructurales, las instalaciones han quedado prácticamente desprotegidas, convirtiéndose en refugio de habitantes de calle y escenario de constantes actos de vandalismo y saqueo.
Pérez manifestó que, durante los últimos meses, varias personas ingresan de manera irregular a cualquier hora del día y de la noche para permanecer dentro del colegio y, presuntamente, sustraer diferentes bienes que aún permanecen en el lugar.
Según relató, los hurtos han afectado gran parte del patrimonio institucional construido durante décadas. Entre los elementos desaparecidos se encuentran libros, herramientas, maquinaria utilizada en los talleres de mecánica, equipos de fundición, materiales de aprendizaje y otros implementos que hicieron parte de la formación técnica de miles de estudiantes que pasaron por las aulas de La Industrial.
El celador aseguró que, al intentar impedir el ingreso de estas personas o llamarles la atención, ha recibido amenazas e intimidaciones que hoy lo mantienen en constante estado de alerta.
«Mi trabajo siempre ha sido cuidar esta institución, pero la situación ya se salió de control. Hoy siento que mi vida corre peligro porque quienes ingresan ya no solo vienen a robar, también amenazan a quienes tratamos de proteger lo poco que queda», manifestó.
Ante este panorama, Apolinar Pérez presentó formalmente una solicitud para ser trasladado a otra institución educativa del Distrito, argumentando que las condiciones actuales representan un riesgo permanente para su seguridad y que no existen garantías suficientes para continuar desempeñando sus funciones.
Patrimonio educativo en abandono
La situación del vigilante pone nuevamente sobre la mesa el estado de abandono de la histórica sede de La Industrial, considerada durante décadas una de las instituciones técnicas más importantes de Santa Marta y del departamento del Magdalena.
El inmueble permanece cerrado desde hace varios años debido al deterioro de su infraestructura. Techos colapsados, paredes agrietadas, salones destruidos, vegetación invadiendo los espacios, ventanas y puertas deterioradas forman parte del panorama que hoy presenta el plantel.
A esta problemática se suma la presencia permanente de habitantes de calle, el consumo de sustancias psicoactivas, los constantes robos y el vandalismo que, según denuncian exalumnos y docentes, han terminado por destruir gran parte de los talleres y laboratorios donde se formaron varias generaciones de técnicos industriales.
La comunidad educativa ha advertido en repetidas ocasiones que el abandono del colegio no solo representa la pérdida de una infraestructura pública, sino también de un importante patrimonio educativo que durante décadas fue referente en la formación técnica de Santa Marta.
Piden intervención urgente
Padres de familia, exalumnos, docentes y líderes comunitarios han reiterado el llamado a la administración distrital para que adopte medidas urgentes que permitan recuperar la sede, reforzar la seguridad del inmueble y evitar que continúe siendo saqueado.
Asimismo, solicitaron mayor presencia de la Policía Metropolitana en el sector para prevenir nuevos actos delictivos y brindar garantías al personal que aún presta sus servicios en la institución.
Mientras tanto, el deterioro físico del plantel continúa avanzando y el patrimonio educativo de una de las instituciones más emblemáticas de Santa Marta sigue desapareciendo, sin que hasta el momento se conozca una solución definitiva para su recuperación y puesta en funcionamiento.








