La muerte de María Lucila Aparicio Díaz, de 54 años, reconocida empresaria del sector gastronómico y propietaria de los restaurantes Casanare, ha causado profunda conmoción entre sus familiares, amigos y la comunidad comercial de Santa Marta. Sus seres queridos pidieron a las autoridades esclarecer las circunstancias que rodearon su fallecimiento, ocurrido pocos días después de una cirugía para extirparle la vesícula.
Según relataron sus familiares, María Lucila ingresó inicialmente al Hospital Julio Méndez Barreneche debido a un intenso dolor abdominal. Tras ser evaluada por el equipo médico y someterse a varios exámenes, los especialistas le diagnosticaron una enfermedad en la vesícula y recomendaron realizar una colecistectomía, procedimiento que fue llevado a cabo.
De acuerdo con la versión entregada por sus allegados, luego de la intervención la paciente recibió el alta médica. No obstante, en los días siguientes comenzó a experimentar fuertes dolores y un notable deterioro en su estado de salud, por lo que fue trasladada a otro centro asistencial. Allí, según indicaron sus familiares, los médicos habrían encontrado una lesión en el hígado que complicó su evolución clínica.
Ante esta situación, la familia solicitó la intervención de las autoridades competentes para determinar si durante la atención médica se presentó alguna irregularidad. Los allegados sostienen que la lesión habría ocurrido durante el procedimiento quirúrgico, una hipótesis que deberá ser establecida o descartada por las investigaciones oficiales. Hasta el momento, no existe un pronunciamiento de las autoridades o de las instituciones de salud que confirme esa versión.








