Las autoridades de Guatemala reforzaron las medidas de emergencia tras el incremento de la actividad del volcán de Fuego, uno de los más activos de Centroamérica. En las últimas horas, el coloso ha registrado fuertes emisiones de lava, ceniza y gases, lo que obligó a evacuar de manera preventiva a varias comunidades ubicadas en zonas de alto riesgo.
Durante la noche del lunes comenzaron las evacuaciones en el caserío El Porvenir y la aldea Las Lajitas, en el municipio de San Juan Alotenango, departamento de Sacatepéquez. El operativo es coordinado por el Sistema de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), con el objetivo de trasladar a las familias a lugares seguros mientras se mantiene el monitoreo de la actividad volcánica.
Persisten las corrientes piroclásticas
En su más reciente informe, divulgado este martes, las autoridades indicaron que el volcán continúa en una fase de alta actividad. Durante la madrugada se registró el descenso de corrientes piroclásticas por las barrancas Las Lajas y Honda, que se suman a las ya identificadas en Seca, Taniluyá y Ceniza.
Estas corrientes, compuestas por gases volcánicos, ceniza, rocas y materiales a temperaturas extremadamente altas, descienden a gran velocidad por las laderas y representan uno de los mayores riesgos durante una erupción.
Las autoridades advirtieron que estos flujos podrían recorrer distancias mayores si la actividad eruptiva sigue intensificándose. Además, la nube de ceniza podría dispersarse hasta 100 kilómetros hacia el oeste y noroeste del volcán.
Alerta roja, suspensión de clases y cierre de una carretera
Ante la evolución de la emergencia, la Conred declaró la alerta roja, con el fin de fortalecer la coordinación entre las instituciones encargadas de la atención y agilizar la respuesta ante cualquier cambio en la actividad del volcán.
Las familias evacuadas fueron trasladadas a albergues temporales habilitados en el casco urbano de San Juan Alotenango, donde permanecerán hasta que las autoridades determinen que es seguro regresar a sus viviendas.
Como medida preventiva, el Ministerio de Educación suspendió las clases presenciales en comunidades de dos municipios cercanos al volcán para proteger a estudiantes, docentes y personal educativo de la caída de ceniza y del riesgo de posibles deslizamientos.
Asimismo, la Policía de Tránsito ordenó el cierre temporal de una carretera que bordea el volcán y conecta la costa sur con la ciudad colonial de Antigua, con el propósito de evitar el tránsito por una zona considerada de alto riesgo.
El recuerdo de la tragedia de 2018
La emergencia revive el recuerdo de la devastadora erupción ocurrida en 2018, cuando el volcán de Fuego dejó más de 200 personas fallecidas y varias comunidades quedaron sepultadas bajo el material volcánico.
Debido a ese antecedente, las autoridades mantienen vigilancia permanente sobre el volcán, situado a unos 30 kilómetros de Ciudad de Guatemala, y no descartan adoptar nuevas medidas de prevención si la actividad continúa aumentando.








