Santa Marta vive hoy un momento de luto y profunda tristeza tras confirmarse el fallecimiento de Oswaldo Salcedo, educador y coordinador de convivencia del colegio San Luis Beltrán, institución en la que dedicó más de dos décadas de su vida al servicio de la formación académica y humana de los estudiantes.
Salcedo, quien inició su trayectoria como docente de primaria y posteriormente asumió retos en la secundaria, se consolidó como una figura clave dentro del colegio al ocupar el cargo de coordinador de disciplina. Desde allí no solo veló por el cumplimiento de las normas, sino que también sembró valores como el respeto, la responsabilidad y la fraternidad, pilares de la tradición franciscana que caracterizan a la institución.
Su legado no se limitó a la vigilancia del manual de convivencia. De acuerdo con su colega y amigo Hugo Orozco, el educador será recordado como un hombre “comprometido, honesto, alegre y servicial”, cualidades que lo hicieron trascender más allá de la rigidez de la disciplina. Quienes compartieron con él coinciden en que supo ejercer la autoridad sin caer en excesos, inspirando respeto y afecto entre generaciones de estudiantes y familias que lo consideraban un segundo padre.
La comunidad ‘beltranista’ lo reconoce como un formador integral, alguien que representó dignamente al colegio en diferentes escenarios nacionales y que supo mantener en alto la esencia franciscana de la institución. A pesar de ser recordado como un hombre riguroso, sus antiguos alumnos evocan anécdotas cargadas de cercanía y humanidad que reflejan la huella imborrable que dejó en sus vidas.
Su fallecimiento, ocurrido tras enfrentar una enfermedad durante aproximadamente tres meses, deja un gran vacío no solo en las aulas y pasillos del colegio, sino también en la memoria colectiva de Santa Marta. Oswaldo Salcedo partió a una edad temprana, pero con un legado inmenso que seguirá presente en cada estudiante que formó y en cada valor que transmitió con su ejemplo.
La ciudad se despide de él con gratitud y respeto, reconociendo en su figura a un educador que vivió para enseñar y transformar vidas.








