Medellín vive un refuerzo sin precedentes en su esquema de seguridad. Por instrucción directa del presidente Gustavo Petro, este domingo 14 de septiembre llegaron a la ciudad 350 soldados y 150 policías, con el fin de recuperar el control territorial tras el ataque con explosivos contra una torre de energía en el oriente de la capital antioqueña.
El Ministerio de Defensa aseguró que la medida busca disminuir riesgos de nuevos atentados y reafirmar el compromiso de la Fuerza Pública con la protección de la ciudadanía. “Medellín y Colombia pueden contar siempre con su Fuerza Pública”, señaló la cartera en un mensaje publicado en redes sociales.
El Ejército explicó que el despliegue militar se concentrará en puntos estratégicos del área metropolitana, con el propósito de reforzar la seguridad de la población civil y prevenir hechos violentos como los ocurridos la semana pasada. El alcalde Federico Gutiérrez denunció que el ataque en La Asomadera fue obra de las disidencias de las Farc, bajo el mando de alias Calarcá Córdoba. Según el mandatario, el atentado habría sido una retaliación por la operación policial en Campamento (Antioquia), en la que murieron cuatro presuntos integrantes de esa estructura ilegal.
Horas antes del ataque en Medellín, el propio presidente Petro y el director de la Policía, general Carlos Fernando Triana, habían confirmado que entre los abatidos se encontraban dos de los señalados responsables de la emboscada en Amalfi (Antioquia), donde 13 policías perdieron la vida el pasado 21 de agosto.
Con el nuevo despliegue de más de 500 uniformados, las autoridades esperan contener la escalada violenta y enviar un mensaje de firmeza frente a las amenazas de los grupos armados que operan en la región.








