Santa Marta se unió este 20 de septiembre a la XI gran limpieza internacional de playas y fondos marinos, un evento impulsado por la Red de Vigilantes Marinos que se lleva a cabo de forma simultánea en 191 países. La capital del Magdalena fue uno de los escenarios elegidos en Colombia para esta jornada, que no solo busca retirar desechos contaminantes de sus litorales, sino también enviar un mensaje de cuidado y reconciliación con el medio ambiente.
Las actividades comenzaron desde muy temprano en diferentes puntos estratégicos de la ciudad: Taganga, las playas de los hoteles Irotama, Karaya de El Rodadero, Santamar en Pozos Colorados, el mar de Pescaíto y Los Cocos. En estos lugares, voluntarios de instituciones educativas, pescadores y colectivos ambientales se sumaron al esfuerzo global.
En Taganga, el movimiento fue especialmente notorio. Allí participaron estudiantes de la Universidad del Magdalena junto con 50 buzos certificados provenientes de distintas escuelas de buceo, apneístas y organizaciones aliadas como la Dirección General Marítima (Dimar). Con la ayuda de redes, guantes y bolsas ecológicas, retiraron residuos plásticos, envolturas, latas y botellas que afectan tanto la costa como el ecosistema submarino.
La programación incluyó además un recorrido por los senderos y el bosque tropical de Taganga, donde se recogieron botellas de vidrio, colillas de cigarrillos, tapas plásticas y otros micro residuos. Ya en la tarde, la jornada se trasladó bajo el agua: entre el sector de bañistas de Mar de Pez y Taganga, los equipos de buzos trabajaron en la extracción de llantas, recipientes de vidrio, mallas y materiales sumergidos que deterioran el hábitat de corales y peces.
El evento coincidió con la celebración del Día del Amor y la Amistad, lo que fue interpretado como una oportunidad simbólica para extender ese sentimiento hacia el planeta. “Nuestra motivación principal es movernos por medio de la acción para proteger y preservar la belleza de nuestro planeta, la naturaleza y nuestro entorno”, aseguró Carlos Vanegas, presidente del colectivo ambiental DisKoncept, uno de los organizadores.
Pero la jornada no se limitó al aspecto ambiental. En paralelo, se llevó a cabo un pagamento o limpieza energética, acompañado de ofrendas musicales y un concierto con artistas locales como Krem Hurtado y el grupo ‘Mú is K’, junto con invitados especiales como Frailejón Music y M4T30.
Según Vanegas, este ritual busca sumar al cuidado físico del territorio una dimensión espiritual que conecte a los participantes con la memoria ancestral. “Este será un momento histórico y único, pues reviviremos una experiencia de inmersión en un ritual de limpieza energética y pago a la Tierra, práctica que no se realizaba desde la época colonial”, destacó.
La iniciativa fue posible gracias al apoyo de múltiples sectores: instituciones públicas, organizaciones comunitarias, artistas, estudiantes, pescadores y representantes de comunidades ancestrales. Todos aportaron, desde sus saberes y capacidades, a un evento que demostró que la protección de la biodiversidad es también un acto cultural, social y de reconciliación con la naturaleza.








