La violencia volvió a golpear al Catatumbo en la madrugada de este viernes 19 de septiembre, cuando dos reconocidos comerciantes del municipio de Tibú fueron secuestrados en la vía que comunica a Cúcuta con esta población. El hecho ocurrió a la altura de la entrada a La Llana, en un tramo que suele ser transitado por comerciantes y transportadores de la región.
Las víctimas son Yhorjan Silverio Sanguino Rodríguez y su padre, Silverio Sanguino, quienes se movilizaban en un vehículo de carga con mercancía, actividad a la que han dedicado gran parte de su vida. Su secuestro ha generado una profunda preocupación, ya que la familia Sanguino es ampliamente reconocida en Tibú por su aporte al comercio local y su cercanía con la comunidad.
De acuerdo con relatos de testigos, varios hombres armados y vestidos de negro salieron de manera sorpresiva a la carretera e interceptaron el vehículo. Tras obligarlos a detenerse, se los llevaron con rumbo desconocido, dejando atrás el vehículo y la mercancía.
Las primeras hipótesis apuntan al Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo insurgente que mantiene fuerte presencia en la región y que históricamente ha ejercido control armado en varias zonas rurales del Catatumbo. Aunque las autoridades aún no han confirmado oficialmente la autoría, versiones preliminares señalan a esta organización como principal responsable.
El secuestro ha encendido las alarmas entre los habitantes de Tibú, un municipio que enfrenta de manera constante la violencia derivada de la confrontación entre actores armados ilegales. La población teme que estos hechos se conviertan en una práctica recurrente para ejercer presión y control social sobre la comunidad.
Familiares de las víctimas y líderes locales han hecho un llamado urgente a los captores para que se respete la vida y la integridad de los comerciantes, exigiendo su pronta liberación. Asimismo, solicitaron a las autoridades nacionales y departamentales redoblar esfuerzos de seguridad y presencia institucional en esta región que históricamente ha estado marcada por el abandono estatal.
Por ahora, se desconoce el paradero de los Sanguino. Sin embargo, la comunidad de Tibú permanece en expectativa y en solidaridad con la familia, mientras aumenta la presión sobre las autoridades para que actúen con rapidez y eviten que el caso se convierta en una nueva tragedia para el Catatumbo.








