Un video difundido en redes sociales encendió el debate en Bogotá sobre la convivencia en el transporte público. En las imágenes, registradas dentro de un bus del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), se observa a una mujer acompañada de su perro de raza cocker, mientras varios pasajeros le exigen que se baje porque, según ellos, está prohibido viajar con animales en el sistema.
La situación escaló rápidamente en una discusión. La mujer, sentada junto a su mascota, respondió indignada: “si hasta en un avión puedo viajar con mi perro a Europa, ¿y en un bus no voy a poder?”. En medio de los reclamos, un hombre mostró en su celular un documento que confirmaba que el reglamento sí permite viajar con mascotas, lo que generó más comentarios entre los presentes. Durante todo el episodio, la perrita permaneció tranquila, sin mostrar señales de agresividad.
El video, al viralizarse, generó cientos de reacciones. Muchos usuarios defendieron a la mujer y criticaron la actitud de los pasajeros que la increparon, con comentarios como: “el animalito es mucho más educado y civilizado que todos ahí”. Otros aplaudieron el gesto del hombre que buscó la normativa para aclarar la situación.
La controversia también abrió un debate más amplio sobre lo que establece el reglamento del SITP en relación con los animales de compañía. De acuerdo con las guías oficiales del sistema, los usuarios pueden viajar con sus mascotas bajo ciertas condiciones: los animales pequeños deben ir en guacal o contenedor, no se deben transportar en brazos ni ocupar sillas, y los dueños deben portar el carné de vacunación al día. En el caso de perros medianos o grandes, deben llevar collar y estar sujetos por sus propietarios.
Los perros guía, en cambio, tienen acceso libre y sin las restricciones que aplican a otros animales, tal como lo establece la normativa vigente. Estas reglas buscan equilibrar el derecho de movilidad con mascotas y la comodidad y seguridad de los demás usuarios del transporte.
El episodio de intolerancia dentro del SITP ha dejado en evidencia la necesidad de mayor pedagogía sobre las normas de convivencia y movilidad, así como de reforzar la cultura ciudadana en el uso del transporte público capitalino.








