Dos años de guerra en Gaza: un recuento de las devastadoras cifras de la barbarie
Dos años después del ataque sorpresa de Hamás a Israel, el país gobernado por Benjamín Netanyahu continúa una ofensiva militar que ha arrasado la Franja de Gaza, dejando una tragedia humanitaria de dimensiones catastróficas. Según estimaciones del Ministerio de Sanidad gazatí y la Autoridad Palestina, cerca de 70 mil personas han muerto, aunque la ONU advierte que el número real podría ser hasta diez veces mayor.
El conflicto comenzó el 7 de octubre de 2023, cuando militantes de Hamás y otros grupos palestinos atacaron Israel, dejando 1.200 muertos y 251 secuestrados. La respuesta israelí fue inmediata y desproporcionada, con bombardeos aéreos y ataques terrestres que se extendieron sin distinción sobre zonas civiles, hospitales y escuelas.
En los dos años de ofensiva, más de 67.000 palestinos han sido asesinados en Gaza y otros 1.048 en Cisjordania. Entre ellos, 20.000 eran menores de edad y alrededor de 1.000 bebés no alcanzaron su primer año de vida. Cada hora, desde el inicio de la guerra, han muerto entre tres y cuatro personas, la mayoría civiles.
Los informes revelan además que 16% de las víctimas son mujeres y 7% mayores de 60 años, mientras que una filtración de inteligencia israelí confirmó que más del 80% de los muertos eran civiles, desmintiendo las declaraciones oficiales del gobierno hebreo.
A la tragedia se suma el hambre: 459 palestinos han muerto por desnutrición, entre ellos 154 niños, y más de 51 mil menores padecen malnutrición, según UNICEF.
La Relatora Especial de la ONU, Francesca Albanese, señaló en septiembre que el número real de víctimas podría superar las 680 mil personas, calificando los hechos como “un genocidio sistemático contra el pueblo palestino”. La Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU concluyó que las acciones israelíes constituyen crímenes de guerra y de lesa humanidad.
El impacto material es igual de devastador: el Centro de Satélites de la ONU reportó la destrucción total de más de 100.000 edificaciones y daños en otras 90.000, lo que equivale al 78% de las estructuras en Gaza. Además, el 94% de los hospitales han sido destruidos o se encuentran inoperativos, y el 90% de las escuelas también han colapsado o sufrido daños severos.
Los testimonios son desgarradores. “He sido desplazado unas 17 veces… dormimos en la calle porque no tenemos dónde vivir”, contó Fares Hamad, un gazatí de 39 años. Otros, como Mirvat, relatan cómo debieron dejar a familiares enfermos sin acceso a tratamiento médico por la destrucción de hospitales.
Expertos internacionales advierten que esta guerra ha evidenciado una crisis del orden internacional, marcada por la impunidad y la indiferencia global ante el sufrimiento de millones. “Nunca se había visto un esfuerzo tan claro por asesinar y desplazar población civil desarmada”, afirmó la analista Sandra Borda, señalando la responsabilidad del liderazgo israelí y el silencio de gran parte de la comunidad internacional.
Pese a los llamados de cese al fuego y al reciente compromiso de Hamás de liberar a 47 rehenes a cambio de prisioneros palestinos, los ataques continúan. Según fuentes médicas y locales, Israel ha mantenido bombardeos incluso tras las exigencias de Donald Trump de detener la ofensiva como parte del plan de paz propuesto.
Hoy, Gaza se mantiene como uno de los territorios más destruidos y densamente poblados del planeta, con una población desplazada, hambrienta y sin acceso a servicios básicos. Dos años después del inicio del conflicto, la barbarie sigue cobrando vidas, y el mundo continúa observando sin lograr detener una de las peores tragedias humanitarias del siglo XXI.








