En medio de un clima de tensión regional y creciente fricción con el régimen de Nicolás Maduro, el Pentágono confirmó que marines estadounidenses realizaron maniobras de desembarco e infiltración táctica en suelo puertorriqueño, como parte de un programa de entrenamiento en el Caribe orientado al refuerzo militar contra el narcotráfico.
Según informó el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) a través de la red social X, la Vigésimo Segunda Unidad Expedicionaria de Marines ejecutó “operaciones de entrenamiento en Puerto Rico”, dentro de un ejercicio de gran escala que incluyó desembarcos anfibios, movimientos aéreos coordinados y simulaciones de combate en terreno hostil. En un video difundido por el organismo, se observa a un aerodeslizador LCAC transportando tropas, vehículos y equipo militar hacia la costa, mientras helicópteros UH-1Y de transporte y Apache de ataque brindan apoyo desde el aire.
Las imágenes, acompañadas de música de tono épico, muestran también a escuadrones de marines desplazándose en vehículos tácticos Polaris MRZR, asegurando posiciones estratégicas y avanzando en operaciones de infiltración, un tipo de entrenamiento diseñado para simular escenarios de guerra real.
El comunicado del SOUTHCOM subrayó que estas fuerzas están desplegadas “en apoyo de la misión del Comando Sur, las operaciones del Departamento de Guerra y las prioridades del Presidente de Estados Unidos para combatir el tráfico ilícito de drogas y proteger la patria”. Sin embargo, los ejercicios se producen en un momento particularmente sensible, cuando diversos medios estadounidenses, entre ellos The Wall Street Journal y el Miami Herald, han sugerido que Washington estaría evaluando una posible intervención militar contra instalaciones venezolanas supuestamente vinculadas al narcotráfico.
De acuerdo con estas publicaciones, la administración de Donald Trump considera que varios puertos y aeródromos controlados por el Ejército venezolano podrían estar siendo utilizados por organizaciones criminales como el Cártel de los Soles, presuntamente relacionado con altos mandos del gobierno de Maduro y las Fuerzas Armadas Bolivarianas.
El Pentágono ha intensificado su actividad militar en la región desde mediados de año, incluyendo el despliegue del portaaviones USS Gerald Ford, el más grande y tecnológicamente avanzado de la flota estadounidense. En ese mismo periodo, la marina estadounidense ha destruido más de una decena de embarcaciones sospechosas de narcotráfico, resultando en la muerte de la mayoría de sus tripulantes, según fuentes del propio Departamento de Defensa.
A pesar del incremento de la presencia militar, tanto Trump como su entonces secretario de Estado, Marco Rubio, han negado públicamente que existan planes concretos para atacar Venezuela. “No”, respondió tajantemente el presidente cuando fue consultado por periodistas sobre la supuesta decisión militar. De igual forma, Anna Kelly, secretaria adjunta de prensa de la Casa Blanca, desmintió los informes, aclarando que cualquier anuncio relacionado con una acción de esa magnitud sería competencia exclusiva del presidente.
Mientras tanto, los ejercicios continúan proyectando la fuerza disuasoria de Estados Unidos en el Caribe, una región que se mantiene como punto estratégico en la lucha contra el narcotráfico y, al mismo tiempo, como foco de tensión geopolítica ante la creciente confrontación diplomática con Caracas.








