La noche de Halloween terminó en tragedia para la familia de Jaime Esteban Moreno Jaramillo, un joven de 20 años que perdió la vida tras ser víctima de una brutal golpiza. Sus padres rompieron el silencio y, a través de un comunicado, expresaron el profundo dolor que los embarga y exigieron justicia por la muerte de su hijo, quien, aseguran, tenía un futuro brillante por delante.
“Hoy enfrentamos el peor dolor que un padre, una madre, unos abuelos y toda una familia pueden experimentar. Nuestro amado hijo ha dejado este mundo en medio de unos hechos completamente violentos y desmedidos que ya están siendo investigados por la Fiscalía General de la Nación”, señala el mensaje difundido por la familia.
Jaime era el hijo mayor y un joven destacado. Estudiaba Ingeniería de Sistemas en la Universidad de los Andes, donde cursaba séptimo semestre, y además integraba la selección de ajedrez de la institución, disciplina que practicaba con pasión desde el colegio. Sus padres lo recuerdan como un joven talentoso, responsable y profundamente espiritual, cuyo amor por la programación y la estrategia lo llevó a trazarse metas que ahora quedaron inconclusas.
“Era un ser maravilloso, auténtico, católico, único. Le cortaron sus sueños, sus planes, sus proyectos. Hemos perdido un hijo irremplazable y quedamos con una familia totalmente destruida”, lamentaron sus padres en el comunicado. Asimismo, pidieron a las autoridades que el caso no quede impune: “Oramos para que se haga justicia y los responsables reciban todo el peso de la ley”.
De acuerdo con el reporte entregado por la Subred Norte de la Secretaría de Salud de Bogotá, el joven fue trasladado inicialmente al Hospital de Chapinero con un trauma craneoencefálico severo, producto de una agresión que habría sido perpetrada por algunos de sus compañeros durante la celebración de Halloween. Posteriormente fue remitido al Hospital Simón Bolívar, donde fue atendido por especialistas en neurocirugía y permaneció en la Unidad de Cuidados Intensivos. Sin embargo, pese a los esfuerzos médicos, Jaime sufrió un paro cardiorrespiratorio que terminó con su vida.
El caso ha generado indignación y conmoción en la comunidad universitaria y en redes sociales, donde cientos de personas han expresado su solidaridad con la familia y su repudio ante un hecho que refleja los límites rotos de la violencia juvenil. Mientras la Fiscalía General de la Nación continúa las investigaciones, los padres del joven insisten en una sola petición: verdad y justicia para que su hijo no sea una víctima más del silencio.








