El brigadier general Carlos Ernesto Marmolejo Cumbe, comandante de la Fuerza de Tarea Omega, entregó nuevos detalles sobre el secuestro y posterior liberación de dos soldados del Ejército Nacional en el municipio de La Macarena, Meta, quienes fueron retenidos por la comunidad en medio de una asonada contra un operativo militar.
Los uniformados Edgar Mina Carabalí y Ángel González Garcés fueron retenidos en dos ocasiones por cerca de 400 personas que se opusieron a la captura de una mujer durante una operación. Según explicó el general Marmolejo en diálogo con LA FM, los militares ya se encuentran bajo protección del Ejército, aunque calificó lo sucedido como un hecho “inaceptable”.
“Es un evento que nunca se había presentado. Inicialmente, un sacerdote recibió a los soldados en la mañana. Luego, al mediodía, dos vehículos de la MAPP-OEA y la ONU iban a recibirlos en otra vereda, pero la comunidad volvió a impedirlo. Gracias a la mediación del defensor del pueblo de Caquetá, tras cinco horas de negociación, se logró su liberación y fueron trasladados al Batallón Cazadores en San Vicente del Caguán”, relató el oficial.
Tras ser rescatados, los soldados recibieron atención médica, alimentación e hidratación, confirmando que ambos se encuentran en buen estado de salud.
Disidencias de las Farc, detrás del secuestro
El general Marmolejo señaló que el secuestro fue orquestado por las disidencias de las Farc bajo el mando de alias “Calarcá”, quienes operan en los Llanos del Yarí, una zona estratégica que abarca el sur del Meta, el occidente del Guaviare y el oriente del Caquetá.
“En esa región se encuentra Calarcá con sus estructuras del bloque Jorge Suárez Briceño. Es un corredor clave que ha sido utilizado históricamente por estos grupos ilegales para ejercer control territorial e influir en las comunidades campesinas”, explicó.
El comandante destacó que los insurgentes instrumentalizan a la población civil para obstaculizar las operaciones del Ejército, aprovechando el descontento social y la vulnerabilidad de los habitantes.
“Hace dos meses, en esa misma zona, convocaron a cerca de 15 mil campesinos para construir una escuela agroindustrial, en la que incluso se intentó hacer apología a un antiguo cabecilla de las Farc. Desde allí manipulan a la comunidad”, agregó Marmolejo.
Bloqueos y presión contra las tropas
El alto mando militar aseguró que este tipo de acciones de presión colectiva contra el Ejército se han vuelto frecuentes en los últimos años.
“Durante los dos años que llevo al mando de la Fuerza de Tarea Omega, he tenido entre cinco y seis eventos similares, en los que comunidades de 400 a 600 personas bloquean el paso de las tropas en regiones como el sur del Meta, el bajo Caguán y el Guaviare”, afirmó.
De acuerdo con Marmolejo, estas asonadas son impulsadas por los grupos ilegales con el propósito de impedir labores de inteligencia militar y consolidar su dominio sobre corredores estratégicos usados para el narcotráfico y otras actividades ilícitas.
El general reiteró que el Ejército Nacional mantendrá presencia permanente en la zona para proteger a la población civil y garantizar el restablecimiento del orden, pese a las maniobras de las disidencias para obstaculizar las operaciones militares.








