La incertidumbre y el dolor continúan marcando a la familia de Brayan Forero Cárdenas, el joven de 26 años secuestrado hace seis meses en Aguachica, Cesar, sin que hasta ahora exista una sola pista que permita conocer su paradero. Para recordar que su caso sigue vigente y exigir acciones más contundentes por parte de las autoridades, familiares, amigos y residentes del municipio salieron nuevamente a las calles en una caminata que culminó en una velatón en el parque San Roque.
La jornada estuvo cargada de mensajes simbólicos. Los asistentes vistieron camisetas blancas como gesto de paz y esperanza, mientras sostenían globos y una gran pancarta que decía: “Libérenlo ya, Brayan Forero Cárdenas. No al secuestro”. Con estas manifestaciones, la comunidad busca mantener viva la exigencia de su retorno y evitar que el caso quede en el olvido.
Brayan fue secuestrado el 15 de mayo cuando se encontraba en el negocio familiar, dedicado a la distribución de licores. Según los testimonios, varios hombres armados ingresaron al establecimiento, lo obligaron a subir a una camioneta y se lo llevaron con rumbo desconocido. Desde ese momento, no ha habido ninguna llamada, exigencia económica o prueba de supervivencia, circunstancias que incrementan la angustia de sus allegados.
Inmediatamente después del hecho, la familia puso el caso en conocimiento de las autoridades. En ese momento, la Alcaldía de Aguachica anunció la convocatoria de un consejo de seguridad para estudiar la situación y articular esfuerzos institucionales. “La seguridad de nuestros ciudadanos es prioridad y no escatimaremos recursos para lograr la pronta liberación de Brayan Forero”, indicó la administración municipal a través de un comunicado oficial. No obstante, los familiares denuncian que desde entonces no ha habido actualizaciones ni avances visibles en la investigación.
El secuestro de Forero Cárdenas se ha convertido en uno de los más prolongados registrados este año en el departamento del Cesar, junto al caso de Yenni Salazar Zabaleta, expersonera de Tamalameque, quien también continúa en cautiverio. Ambos hechos han generado preocupación regional y han encendido las alarmas sobre el recrudecimiento de estas prácticas criminales en el 2025.
Para la familia de Brayan, cada día que pasa aumenta la incertidumbre, pero también la firmeza en su exigencia: que el joven regrese a casa y que las autoridades redoblen los esfuerzos para esclarecer lo ocurrido. En Aguachica, su nombre sigue siendo pronunciado en cada marcha, cada oración y cada luz encendida en una velatón que pide, una vez más, su libertad.








