La filtración de archivos atribuidos a alias Calarcá, revelados recientemente por Noticias Caracol, generó una fuerte controversia nacional durante la noche del domingo 23 de noviembre. En dichos archivos se encuentran conversaciones que, según el medio, corresponden a intercambios entre alias Calarcá e Iván Mordisco. Uno de esos chats, fechado el 24 de marzo de 2024, resulta especialmente llamativo por su contenido: allí se insinúa la existencia de pruebas sobre supuestos acuerdos establecidos entre la campaña presidencial de Gustavo Petro y estructuras de las disidencias, en los que la vicepresidenta Francia Márquez habría tenido un papel clave.
Este intercambio habría ocurrido pocos días después de que Iván Mordisco difundiera una declaración pública en la que acusaba al presidente de traicionar los ideales de paz y de atacarlo a pesar del supuesto apoyo brindado durante la campaña. Según lo revelado, en los mensajes se observa un diálogo entre Yeison Ojeda —alias Danilo Alvizú, comandante del frente Carolina Ramírez— y el propio Iván Mordisco. En uno de los apartes, Ojeda asegura que existen “pruebas de los acuerdos que tenía en campaña el finado Mayimbú” y, además, afirma que “todo se hizo a través de Francia Márquez”. El mensaje, de inmediato, desató un amplio debate sobre quién habría fungido como intermediario para facilitar dicho contacto.
A partir de la información contenida en esos chats, distintas fuentes en el Cauca señalan a Lisifrey Ararat, cuñado de la vicepresidenta, como el presunto enlace utilizado para coordinar encuentros entre representantes de las disidencias y sectores cercanos a Márquez. Ararat es reconocido como líder social y figura como mayor de los consejos comunitarios del norte del Cauca y del consejo comunitario de La Toma, espacios en los que ha tenido participación activa. De acuerdo con líderes comunitarios, el hombre tendría cercanía con integrantes de la columna Jaime Martínez y habría colaborado en la organización de reuniones que ahora son objeto de cuestionamiento.
Según esas mismas fuentes, Ararat no solo es identificado como un actor relevante dentro de procesos comunitarios, sino que también habría tenido un papel fundamental en la articulación de la supuesta mesa de diálogo que se habría promovido en esa región entre estructuras armadas y representantes sociales. La semana previa a la divulgación de los chats, Ararat participó en un foro sobre consulta previa y gobernanza territorial en Popayán, lo que evidencia que mantiene una presencia activa en escenarios públicos y comunitarios.
En los archivos también se hace referencia a Leider Johany Noscue, conocido como alias Mayimbú, figura clave dentro de la estructura criminal y quien fue abatido el 13 de junio de 2022 durante una operación militar en Suárez, Cauca. Según el contenido de los chats, Mayimbú habría sido una pieza importante en los presuntos acercamientos entre las disidencias y quienes buscaban entablar diálogos con la estructura Jaime Martínez. Su papel es descrito como el de un facilitador, un intermediario directo en la organización de encuentros y acuerdos.
La revelación de estas conversaciones vuelve a encender el debate sobre la posible relación entre actores políticos y estructuras armadas ilegales durante procesos electorales. Aunque el material divulgado ha generado una ola de reacciones, expertos coinciden en que la veracidad de los mensajes y la identidad de los participantes deben ser plenamente verificadas por las autoridades competentes. Las instituciones encargadas de la investigación tendrán la responsabilidad de examinar el contexto, corroborar la autenticidad de los archivos, definir si existieron realmente esos acercamientos y determinar las eventuales responsabilidades.
Por ahora, los señalamientos ponen sobre la mesa un escenario complejo que mezcla dinámicas políticas, comunitarias y armadas en una región históricamente afectada por la violencia. Las personas mencionadas en los chats tendrán la oportunidad de presentar sus versiones a medida que avance el proceso de verificación. Entretanto, el país sigue atento a nuevas revelaciones que puedan esclarecer hasta qué punto estos supuestos vínculos tienen fundamento real o si corresponden a interpretaciones, manipulaciones o estrategias dentro de la disputa entre grupos armados y el Gobierno.








