El New York Times reveló que Donald Trump y Nicolás Maduro sostuvieron una conversación telefónica la semana pasada, luego de varias señales que apuntaban a un posible acercamiento entre ambos. Durante la llamada, los dos líderes discutieron la posibilidad de reunirse presencialmente en Estados Unidos, aunque el diálogo no terminó en una fecha o plan concreto para que el encuentro se materialice en el corto plazo.
En la comunicación también habría participado Marco Rubio, secretario de Estado y figura clave en la estrategia de Washington contra el gobierno venezolano, especialmente ahora que está a punto de entrar en vigor la designación del llamado Cártel de los Soles como organización terrorista.
El diario estadounidense recordó que meses atrás Maduro había ofrecido a Estados Unidos una participación importante en los yacimientos petrolíferos venezolanos, además de nuevas oportunidades para empresas norteamericanas, como parte de un intento por aliviar la tensión bilateral. Sin embargo, ese acercamiento se rompió cuando las autoridades estadounidenses congelaron las conversaciones a principios del mes pasado, al considerar que el mandatario venezolano buscaba únicamente afianzar su permanencia en el poder.
Pese a esta llamada, la intención de Washington sigue siendo presionar la salida de Maduro, incluso dejando abierta la opción de una acción por la fuerza. De hecho, la publicación de la llamada coincide con recientes declaraciones de Trump desde Florida, donde indicó que la estrategia militar en la región —actualmente desplegada en aguas latinoamericanas— pronto podría avanzar hacia operaciones terrestres.
En paralelo, Estados Unidos instaló un radar en Trinidad y Tobago, a pocos kilómetros de Venezuela, como parte de un esfuerzo adicional para reforzar “la seguridad regional”.
La comunicación entre Trump y Maduro se da luego de un mes de ruptura total en los intentos de diálogo, cuando el expresidente estadounidense detuvo todas las gestiones diplomáticas y dejó sin funciones a Richard Grenell, su enviado especial para Caracas. Esta nueva llamada, pese a la incertidumbre, reabre una puerta que parecía completamente cerrada.








