El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que el manejo de la política y las decisiones estratégicas de su administración frente a Venezuela quedará en manos de tres de sus funcionarios más cercanos: el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Guerra, Pete Hegseth; y el subjefe de Gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller.
Según lo expresado por el mandatario, este equipo tendrá la responsabilidad de coordinar y ejecutar las acciones diplomáticas, políticas y de seguridad relacionadas con la crisis venezolana, en un contexto marcado por la tensión entre Washington y el gobierno de Nicolás Maduro, así como por la situación humanitaria, migratoria y de derechos humanos que atraviesa el país suramericano.
Marco Rubio, quien lidera el Departamento de Estado, ha sido una de las voces más firmes dentro del gobierno estadounidense frente al régimen venezolano, promoviendo sanciones y respaldando iniciativas de presión internacional. Por su parte, Pete Hegseth, al frente del Departamento de Guerra, asumirá el componente estratégico y de seguridad dentro de la política hacia Venezuela, mientras que Stephen Miller tendrá un rol clave en la coordinación interna y el diseño de la línea política desde la Casa Blanca.
El anuncio refuerza la postura de la administración Trump de mantener una línea dura frente a Caracas, delegando la conducción del tema en figuras consideradas de alto perfil y con amplia influencia en el círculo presidencial. Analistas señalan que esta decisión podría traducirse en un endurecimiento de las medidas diplomáticas y económicas, así como en una mayor articulación con aliados regionales.
Hasta el momento, no se han dado a conocer detalles específicos sobre nuevas acciones o decisiones inmediatas; sin embargo, el pronunciamiento deja claro que Venezuela seguirá siendo una prioridad dentro de la agenda de política exterior de Estados Unidos en esta etapa del gobierno de Donald Trump.








