La Universidad del Magdalena cumplió un papel protagónico y decisivo en el retorno de 17 piezas arqueológicas al territorio ancestral de la Sierra Nevada de Santa Marta, un proceso histórico de reparación cultural y espiritual desarrollado en el resguardo Teykú Bunkwanezhaka, en Pueblito.
Las piezas, preseleccionadas por los mamos de acuerdo con su valor espiritual, cultural y ambiental, fueron restituidas tras un riguroso proceso liderado por la Alma Mater, que durante más de 15 años custodió, investigó y protegió este patrimonio con criterios científicos, éticos y de responsabilidad institucional.
Este camino no inició con un acto protocolario, sino con una decisión consciente de la Universidad del Magdalena de reconocer su responsabilidad histórica frente al territorio y de asumir un rol activo en la devolución del patrimonio cultural a los pueblos originarios que lo custodian desde tiempos ancestrales.
El recorrido hasta la Sierra Nevada —desde el sector de Calabazo hasta Pueblito— simbolizó más que un desplazamiento físico: representó el tránsito de la academia hacia un diálogo respetuoso con el conocimiento ancestral. En este contexto, el rector de la Universidad del Magdalena, doctor Pablo Vera Salazar, encabezó la delegación institucional y fue garante de un proceso basado en el respeto, la escucha activa y la corresponsabilidad cultural.
“Este no fue un acto administrativo más. Fue un acto de memoria, de justicia cultural y de coherencia institucional”, expresó el rector, al destacar que la Universidad decidió ir más allá de la custodia legal para promover un retorno digno, consensuado y espiritualmente guiado por las autoridades tradicionales.
Las piezas —bastones ceremoniales, tumas, metates, manos de moler y otros elementos sagrados— hacían parte de la colección Shairama, resultado de excavaciones arqueológicas realizadas en la década de 1940 por Gerardo Reichel-Dolmatoff, y permanecieron bajo resguardo de UNIMAGDALENA desde 2008, cuando salieron del territorio tras la concesión del Parque Tayrona. Durante este tiempo, la Universidad garantizó su conservación, documentación y estudio, evitando su pérdida o deterioro.
Gracias a la gestión articulada de la Universidad del Magdalena con el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), Parques Nacionales Naturales Territorial Caribe y las autoridades del Resguardo Kogui-Malayo-Arhuaco, fue posible concretar un retorno respetuoso, legal y culturalmente pertinente, convirtiéndose en un referente nacional de buenas prácticas en restitución de patrimonio.
Más allá de la entrega física de los objetos, la Universidad reafirmó su compromiso con una academia sensible al territorio, que reconoce que el conocimiento no solo se produce en laboratorios o aulas, sino también en la palabra de los Mayores, en la memoria viva y en la espiritualidad de los pueblos indígenas.
En este escenario, se formalizó un acuerdo que consolida a la Universidad del Magdalena como aliada estratégica de los pueblos de la Sierra Nevada, comprometiéndose a seguir acompañando procesos de investigación responsable, protección del patrimonio cultural y fortalecimiento del diálogo intercultural, en coherencia con su misión institucional y su responsabilidad social.








