Durante este año, fuertes lluvias han afectado a varias regiones de Colombia, provocando inundaciones, deslizamientos de tierra y daños en viviendas e infraestructura. Departamentos como Antioquia, Chocó, Santander y zonas del Caribe han reportado emergencias que han obligado a evacuar familias y a suspender clases en algunos municipios.
Las autoridades y organismos de socorro han intensificado las labores de atención, entregando ayudas humanitarias y monitoreando zonas de alto riesgo. Expertos explican que estos eventos están relacionados con fenómenos climáticos extremos, que han aumentado su frecuencia e intensidad, generando preocupación por la seguridad de las comunidades más vulnerables.
Esta situación ha puesto en evidencia la importancia de fortalecer la prevención, el cuidado del medio ambiente y la preparación ante desastres naturales. La emergencia climática no solo afecta la movilidad y la economía local, sino también la calidad de vida de miles de colombianos.








