La migración a nivel mundial ha alcanzado cifras históricas, según alertas recientes de organismos internacionales como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares debido a conflictos armados, crisis económicas, violencia, persecución política y, cada vez con más fuerza, por los efectos del cambio climático. Regiones como África, Medio Oriente y América Latina concentran gran parte de estos desplazamientos, lo que ha generado una presión significativa sobre los países de tránsito y destino.
En América Latina, factores como la inestabilidad política, el desempleo y la inseguridad han impulsado a miles de familias a migrar en busca de mejores oportunidades. Este fenómeno no solo implica retos humanitarios, como la atención básica en salud, alimentación y vivienda, sino también desafíos sociales y económicos para los países receptores. Los gobiernos y organizaciones internacionales advierten que, sin una cooperación regional efectiva, la migración irregular podría aumentar, exponiendo a las personas a redes de tráfico humano y condiciones de alto riesgo.








